Feliz año de luchas compartidas

2017

Mientras continúe la avanzada derechista, no podemos dar ni un tantico así de tregua. Hacerlo, sería suicida porque se avecinan nuevos huracanes contra el pueblo y las y los trabajadores. El vetador serial volvió a las andadas y la democracia representativa burguesa ya está agotada aunque, con dolor, es también nuestra responsabilidad. Con esto último, tampoco eximo a la dirigencia política de la autodenominada izquierda y de la burocracia sindical; ambas, de una u otra forma, están contribuyendo al avance capitalista en forma acelerada.

Eso es lo que nos deja este 2016. Hambre. Desocupación. Familias durmiendo en la calle. Avisos sencillos para intentar parar la olla. Despidos, encubiertos o no. Destrucción de la industria nacional. Extranjerización cada vez más creciente. Y como diría la compañera Nechi Dorado, todavía no abrimos los ojos acerca de la tragedia que estamos viviendo.

Es hora de agitar, sin pausa; de organizarnos, como sepamos y podamos; de avanzar en unión, unificando todas las luchas. No podemos seguir durmiendo la siesta, mientras compañeras y compañeros están cayendo en la desolación provocada por la desocupación que el designado Dujovne quiere incrementar. ¿Se imaginan a 4.000.000 de personas en la pobreza que se sumen a los que ya están en ella?. La cuenta cambia de 1 de cada 3 es pobre a, por los menos, 2 de cada 3.

¿No podemos darnos cuenta que la política económica y social es un arma tan letal como una bala de plomo? ¿No podemos ver el genocidio por goteo en los pueblos diezmados por los agrotóxicos y por la megaminería? Eso sin contar con la situación grave en la cual se encuentran los dos colectivos más vulnerables de nuestra sociedad: las personas con discapacidad y los pueblos originarios.

¿No podemos ver cómo se destruyen las fuentes de trabajo a partir de la apertura de las importaciones y del incremento de la explotación a los trabajadores registrados o no?. Eso tampoco lo ve la burocracia sindical, sea cual fuera su orientación política e ideológica.

Si no empezamos a comprender lo que está pasando, estamos al horno. Si no actuamos en unión, la burguesía tiene preparada la represión e inclusive, con fuerzas imperiales si fuese preciso. De hecho, Jujuy es el ensayo general de lo que se viene como antes lo fue Tucumán. No defiendo a Milagro Sala, sino que pretendo hacer ver que el Estado de Derecho se está haciendo añicos de la mano del gobernador Morales y su Poder Judicial cómplice. Imaginen si ese modelo se implanta en el resto de las provincias de nuestro país.

Por eso, este 2017 nos convoca a luchas compartidas más que sectoriales. Dejemos los egoísmos de lado y caminemos a la par. Marchemos en unión. Esquivemos las divisiones que se están armando, como le ocurre a la CTA  Autónoma o al electoralismo del FIT y del FIS. Si avanzamos en unión, podemos dar vuelta la página y luego nos quedará el desafío de como seguir caminando. De lo contrario, ganará la dictadura civil que vivimos actualmente.

El año próximo deberemos incitar al delirio y a la subversión como autodefensa necesaria para el pueblo y las y los trabajadores. Cada una y cada uno, desde su trinchera, sabrá hacerlo. Solamente falta animarse a conformar una masa contundente que diga basta a los desatinos del poder. Será David contra Goliat. Pero la historia ya la conocemos, sabemos que los muertos siempre los pone el pueblo.

Brindo por un año de luchas compartidas. Donde nadie sea más que nadie. Para que todas y todos recuperemos la dignidad perdida a manos del kirchnerismo y del macrismo. Y para eso, debemos armar una nueva alternativa política que nos permita construir otra Argentina.

¡ Feliz 2017 para todas y todos !

Entrevista al Prof. Juan Carlos Sánchez, por Andrés Sarlengo (Contrapuntos)

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Macri es coherente con los postulados del '76 y los '90

El Prof. Juan Carlos Sánchez conversó con Andrés Sarlengo, para su programa Contrapuntos, sobre Macrilandia, los K, el socialismo a la santafesina, Fidel Castro y la revolución del pueblo cubano.

Reencuentros, cansancios y futuros

Reencuentro AP

Nada es casualidad. La suma de reencuentros en estos meses, los cansancios que me agobian y los futuros definidos e indefinidos abonaron esta ausencia de comunicación durante casi dos meses. En todo caso, hay causalidades que provienen de mi fuero íntimo como de lo que está aconteciendo en nuestro país. Algo está cambiando y no sé bien para donde va a disparar el destino como decía Fidel Pintos, el genial cómico de las décadas del ' 60 y ' 70.

Solamente tengo la certeza de ir pasando de lo virtual a lo real. No tengo idea y menos aún, alguna brújula que me oriente. Fluye lo intuitivo entre pasado y presente. Como siempre, las ideas van y vienen al igual que las acciones para un futuro cercano que, desde luego, aún es incierto.

Reencuentros

Después de mucho tiempo, pude concurrir a las rondas de las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora y estar junto a Nora Cortiñas y Mirta Baravalle. Los trabajos que tuve toda mi vida me dejaron esa cuenta pendiente, porque siempre coincidieron los horarios y no podía concurrir. También alguna vez mi salud me jugó en contra. Son una verdadera caricia al alma, como los homenajes realizados al compañero Enrique "Cachito" Fukman en La Retaguardia y en la presentación de la revista "Tantas voces, tantas vidas".

Habitualmente suelo eludir las fotografías de ocasión. Pero ahora las acepto un poco más. Ocurre que solamente refleja un instante casual o no, y no muestran el verdadero sentir que fluye en mí cuando aparezco públicamente.

Nada es casualidad. La anestesia colectiva me obliga a salir a despertar a los dormidos, como suele decir Martín Almada, el descubridor de los archivos de la Operación Cóndor. Pareciera que no alcanza con escribir artículos o seguir batallando desde Incluyendo, ese programa que me permitió dar a conocer la invisibilidad del colectivo de las personas con discapacidad.

Pero también resultó ser la oportunidad de compartir con las y los compañeros. Desde un acto a una marcha. Pero en tiempos difíciles, llegó la hora de dar testimonio y acompañar a las y los de abajo. No es tarea para tibios. Hoy mismo todavía no se tomó conciencia quien es el enemigo y solamente se piensa en clave burguesa.

No obstante, pienso en la hora del retiro para seguir la lucha en la calle. No existe otra salida. Si no hay paz para el pueblo, que no la haya para el gobierno. Esto es, escribir menos y hacer más. Más allá de mi resquebrajada salud, tengo la conciencia de clase intacta, la misma que me lleva a apoyar, tal vez, más en lo virtual que en lo real, todas las luchas que se están llevando a cabo aunque sean pequeñas batallas, simples actos revolucionarios en algunos casos.

Cansancios

No hay error, es en plural. Lo físico y lo moral van tomados de la mano. La orgía burguesa está en ebullición, mientras las izquierdas no pueden organizar un cumpleaños de 15. Ello va desanimando poco a poco, sin ver la luz dentro del oscuro túnel en el cual estamos sumergidos.

Físicamente, estoy pagando los años de trabajo sin cesar tanto en la docencia como en lo periodístico. El cuerpo dijo basta y hubo que parar para no desgastarlo aún más. Pero el desengaño, la mentira y la hipocresía también hacen mella en él. Es una combinación fatal que no para de asediarme.

Entre ambos, por ahora, lograron que parara y descansara un rato largo. Pero lo intuitivo no es coincidencia ni casualidad. Tal vez era necesario el descanso del guerrero. Recuerdo que una compañera me preguntaba como podía hacer tanto en Gacetillas Argentinas. No le respondí. Pero era evidente que trataba de sobreponerme a ambos cansancios. No pude. Falta de concentración y de memoria hicieron que tuviera que dejar de escribir pero, además, cuando siento que la realidad me abruma resulta evidente que ello contribuyó a ese descanso obligado.

Lo mismo me pasó con mi programa Incluyendo. A duras penas pude terminar el ciclo de este año. Jamás tuve un papel en la mano. Ni cuando estaba dando clases ni haciendo televisión. Pero terminé envuelto en papelitos y notas como Minguito. Ahora, una nube de papeles invade mi escritorio. Nunca me había pasado.

Esta conjunción de cosas fue la que determinó el parate inesperado y de un día para el otro. ¿Habrá salida?. Creo que deberé confiar en la intuición que tenemos las y los sordos e hipoacúsicos. Ocurre que solemos percibir las cosas un poco más allá de lo habitual para otras personas. Serán otros tiempos. Otras formas. Distintas maneras. Pero la lucha sigue...

Futuros

El plural tampoco es mera coincidencia o casualidad. Proyectos no me faltan; lugares, tampoco y las ganas de seguir están por salir cuando menos lo piense. Pero depende de ciertas cuestiones que escapan a mi voluntad. Un trámite jubilatorio interminable, mientras el agobio laboral sigue haciendo mella en mi cuerpo; disfrutar a mi madre que, con sus casi 82 años, le da para adelante pese a los achaques pero también debo cuidarla y mi propia salud que me hace alguna jugarreta.

No pienso abandonar lo virtual, pero sí trataré de estar algo más en lo real. Es lo que ahora pienso e intuyo. Nada se pierde con intentarlo. Volveré a lo viejo. Al sistema de publicar artículos y reenviarlos a otros sitios web para no perder presencia e inclusive, incrementarla. El que piense que estoy buscando la fama, se equivoca de medio a medio. Pero existe un fenómeno que se viene repitiendo hace años en mi vida: todas y todos aquellos que se me suman terminan creciendo mucho más mientras sigo en el mismo lugar, como tapado, por quienes han crecido. Suelo decir que me va a tocar todo cuando tenga 80 años y ande con bastón... No sería nada extraño porque mi vida siempre fue una caja de sorpresas.

Gacetillas Argentinas seguirá su curso con muchas menos publicaciones. Inclusive, con más notas propias que ajenas sobre lo que acontece a nivel nacional e internacional. Al menos, trataré de reflejar lo más importante de aquello que los mentimedios ocultan.

Incluyendo depende de mi jubilación. Si sale por invalidez, no podré volver al aire porque me la pueden quitar por aquello de "una hora es trabajo"; es decir, pueden pensar que estoy trabajando cuando, en rigor de verdad, estoy militando y me sirve como terapia.

Los libros siguen en carpeta y seguirán su escritura, cuando el cuerpo me deje pensar y continuarlos.

De una cosa estoy seguro, los futuros serán de lucha permanente. Y hoy más que nunca, serán más de presencia real que virtual. Aunque soy escéptico, sigo soñando. Y sé que algunos sueños no se transformarán en realidad pero si no sembramos las semillas, ellas nunca germinarán. De eso se trata y en ese empeño, espero continuar mi tarea con más pausa, más realidad y algo más de paciencia que, por supuesto, no es mi virtud precisamente.

Reencuentros, cansancios y futuros se fusionan. Todo está por venir. Habrá que ver como salimos de esta encrucijada. No será fácil pero tampoco es imposible. Inclusive, me cuesta creer que haya escrito esta parrafada...

¡ Hasta la victoria siempre !

También Lucharon: El prólogo

También Lucharon

Es simplemente el preludio de lo que estoy investigando y escribiendo. Pero en este día tan particular no puedo dejar pasar la ocasión para compartirlo con ustedes...

Prólogo

Ríos de tinta se han escrito sobre la década de los ‘ 60 y ‘ 70. Algunos pocos se refirieron a las personas con discapacidad. Sin embargo, quienes fueron secuestrados, torturados y asesinados por el Terrorismo de Estado quedaron sumergidos en el olvido al igual que sus militancias.

Hablar de militancia y discapacidad es rescatar una historia que pocas y pocos conocen. No obstante, partiremos de algunos antecedentes históricos que nos sirvan para comprender la lucha que llevaron a cabo en décadas posteriores y las causas por las cuales hoy está estancada, gracias al divide y reinarás impuesto desde 1976.

El concepto de militancia, al igual que el de discapacidad, ha sufrido muchos cambios a través del tiempo. Por dicha razón, vamos a contextualizarlo e iremos viendo una película que algunas y algunos vimos pero con protagonistas muy particulares.

La principal se dio, en el peronismo, a través del Frente de Lisiados Peronistas pero otras y otros estuvieron en los asentamientos y en las villas junto con los militantes de Cristianos para la Liberación. Y hubo quienes se asomaron a la lucha armada, aunque no son tan conocidos.

Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mar del Plata fueron algunos de los lugares en donde vivieron y militaron.

Pero tampoco podemos olvidar la relación con el capitalismo y el socialismo, porque son diferentes miradas con respecto a lo discapacitante. Para el primero, el colectivo es un sobrante que debe ser desechado y para el segundo, constituye una fuerza que debe ser incluida de acuerdo a sus capacidades.

Este entramado histórico, político y social es el que vamos a tratar de ilustrar, de mirar con otros lentes a 40 años del golpe del ‘ 76. Y también vamos a echar luz sobre aquellos que la justicia aún no los reconoce en las causas por delitos de lesa humanidad.

De esta forma, habremos contribuido a sacarlos de la oscuridad en la cual están desde hace años. Nadie se acuerda de ellas y de ellos. Y nadie mejor que una persona con discapacidad para dar cuenta de su ejemplo que toma como guía para su propia lucha que, aún no siendo compartida, sigue adelante a pesar de las garras imperiales y del capital que, por supuesto, no perdonan esa osadía de desafiarlas…

53 batallas

Disc-lucha

Contra el capitalismo y el imperialismo. Contra la impunidad, por memoria, verdad y justicia sin olvidos, perdones y reconciliaciones. Contra las violaciones a los Derechos Humanos de hoy a las personas con discapacidad, las y los pobres, y los pueblos originarios. Contra la supremacía de lo privado sobre lo público en todos los ámbitos; en particular, en lo educativo. Contra el saqueo organizado de nuestros recursos naturales, también llamados bienes comunes. Contra la violencia de género y el abuso sexual infantil. Contra las divisiones eternas que impiden la construcción de una alternativa política que permita superar este genocidio por goteo que, desde hace años, venimos sufriendo las y los argentinos.

Contra todo lo anterior, y tal vez me he olvidado de algo, batallé y sigo batallando. Sigo contra la corriente sin pensar en el que dirán o que me llamen "zurdito". Sólo se que tengo humanidad. Lo demás es pura espuma. Mi espada es la palabra transformada en notas periodísticas que publico en este blog o en Gacetillas Argentinas, junto con mi labor televisiva en Incluyendo, el programa sobre discapacidad que se emite por Barricada TV.

Es una elección de vida, aún en plena soledad real más que virtual, que me permite continuar viviendo en el medio de este sistema que enferma, discapacita y mata. Que discrimina, impone la culpa y el miedo, también el terror, a través de su cultura represora con toda su fuerza desde la sociedad y el Estado.

Pareciera que estoy mirando con la ñata contra el vidrio. Pero no. Cada nota o cada programa de televisión es un sablazo dentro de la batalla de ideas, la cultural que llevo a cabo contra viento y marea.

Llegué a la medianía de mi vida, con avances y retrocesos, con luchas compartidas y otras en magra soledad. Tal vez, sea la hora de empezar a dejar algo para las futuras generaciones. Y en eso estoy. Todavía lo estoy amasando porque me cuesta más que antes. Pero los sueños se van a ir cumpliendo de a poco. No aspiro a la fama ni al estrellato, simplemente al respeto por mi condición de persona con discapacidad y docente a punto de jubilarse.

Llegué a los 53 pirulos y comienza otra etapa de mi vida. Más sosegada y menos agitada. Hubiese deseado llegar un poco más lejos, pero no pudo ser. No me dejaron. O a lo mejor, me dejarán luego de pasar al sector pasivo. Es hora de praxis y no, de mera teoría. De palabras estamos llenos. Todos hablan, pero pocas y pocos hacen. No me hace falta caminar mucho. Ver las redes sociales con me gusta, me encanta y me enfada. Algunos leen y muchos clickean. Es la paranoia social de Internet que pretende dominarnos a través de ellas e impedirnos llegar a lo concreto.

Me esperan tiempos de lectura y escritura sin prisa y sin pausa, como también de hacer lo que pueda porque admito que tengo límites físicos que apenas puedo superar. Pero también habrá práctica concreta. No sé como ni cuando. No lo tengo definido. Lo único que sé, con seguridad, es mi convicción de continuar luchando contra todo aquello que atente contra la humanidad en el medio de la voracidad capitalista.

No veré la Revolución, pero estoy seguro que todavía me esperan muchos actos revolucionarios en esta guerra que sabe de gratitudes y de ingratos. Ante cada derrota, volver a empezar como el primer día. Son las leyes de la guerra, como hablaba el "Turco" Haidar. Sabemos que es así. Y el peor error que podemos cometer es esquivar el bulto cuando se trata de transmitir nuestras experiencias a las futuras generaciones y de no hacernos cargo de nuestras equivocaciones, o no actuar en el preciso instante donde se juega la partida final de ajedrez que nos quieren imponer.

Pero llegué. Y sé que no estoy solo. Aunque no lo parezca, lo virtual también ayuda. Lo real tardará un poco más pero estoy seguro que llegará. Porque ya no me basta con un programa de televisión. Necesito ser y estar con otras y otros. Y a lo mejor, curar esta soledad que me acompaña desde hace tantos años, porque muchas no quieren problemas o tienen sus rollos. O buscan la figura perfecta, el macho de los figurines de moda. No lo soy. Como canta Sandra Mihanovich, soy como soy. Y no pienso renunciar a serlo.

53 batallas. 53 años. No es poca cosa. Puede ser poco, pero también mucho. La bronca continúa como el primer día. Ya es difícil que me transforme en conservador, porque prefiero transformar. Es difícil que pierda esa esencia que me acompaña desde hace años, pero necesito hacerla realidad. Mi futuro siempre será incierto. Las ideas van y vienen. Las prácticas también. Nada es eterno. Pero estoy seguro de algo: siempre seguiré siendo el mismo combatiente en primera fila y para lo que se necesite para dejar de conciliar con el capital y el imperialismo que nos azota en este agitado presente.

Un pequeño adelanto...

También Lucharon

Nociones Discapacidad

Apenas son las tapas que he diseñado para dos de mis futuros libros, los cuales van madurando poco a poco como el buen vino. Por supuesto, sin contar con un texto simple que verá la luz en los próximos meses destinado a la orientación de las personas con discapacidad y sus familias en nuestro país sobre los trámites, picardías y otras experiencias que solemos transitar durante nuestras vidas.

El primero, “También lucharon”, será un recorrido histórico para tener en cuenta la lucha del Frente de Lisiados Peronistas y otras y otros militantes que supieron poner el cuerpo en la década de los ‘ 70, pero también un análisis de la coyuntura de ese entonces en términos políticos y económicos vistos desde una persona con discapacidad como quien esto escribe, mientras que el segundo, “Nociones de discapacidad”, será una ampliación del texto que les comentara anteriormente que será destinado a estudiantes, docentes, militantes y todo aquel que quiera y sienta saber sobre lo que le pasa a quienes adquieren algún tipo de discapacidad. Serán palabras simples para conceptos complejos en ambos. Tal vez, alguna parrafada científica se me va a escapar pero basta con preguntarle a este servidor.

En el horno, quedan mis memorias sobre mis años de docente en la escuela media pues ellas verán la luz, cuando obtenga la jubilación. Por ahora, resulta inconveniente dar a conocer algunas cosas. Instinto de supervivencia que le dicen... Experiencias, vivencias y trucos de un docente con discapacidad que, no tengo dudas, serán bienvenidos para quienes se atrevan a dar clase en la escuela común. Y por último, quedan mis poesías de hace más de 30 años, pues falta la transcripción y selección temática de cada una de ellas. La enorme variedad hace imposible titular el libro. Pueden ser uno, dos o tres. No lo sé.

Por todo esto, va a bajar el ritmo de mi actividad periodística en Gacetillas Argentinas. No me queda otra opción que redistribuir el tiempo para lograrlo. Van a ser ediciones de autor porque sabemos que este tipo de publicaciones no le interesa a ninguna editorial y todas quieren cobrar la impresión. Veremos como verán la luz a medida que se vayan escribiendo y terminando.

Prefiero aprovechar mis pocas o muchas neuronas en dejar algo para todas y todos. Que sea útil y, a la vez, se constituya en testimonio vivo de la lucha para los que están y por los que vendrán. Será otro acto revolucionario, como bien afirma el compañero y amigo Alfredo Grande. Y de eso no me quedan dudas...

¡ Hasta la victoria siempre “Cachito” Fukman !

Cachito Fukman

Foto: CORREPI

Se nos fue un imprescindible, un militante de fierro que, desde la Asociación de Ex - Detenidos - Desaparecidos y el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, supo encabezar las luchas por los Derechos Humanos de ayer y de hoy.  Siempre con pocas y sabias palabras, cuando intervenía en alguna reunión o le realizaban alguna entrevista.

Me enteré durante la emisión de Incluyendo, el programa que conduzco y que se emite por Barricada TV, pero no había ningún tipo de confirmación y como es mi costumbre, prefiero que se constate lo ocurrido antes que darlo a conocer al aire. Mientras tantos genocidas de ayer y de hoy siguen con vida, hoy estoy triste porque se fue un impulsor de las luchas populares.

Recuerdo, como si fuera ayer, la entrevista que le realizara durante una de las Jornadas Culturales por la Aparición con Vida de Luciano Arruga. Corto y conciso, su voz cortaba el aire como un cuchillo entre los dientes. Ese mismo espíritu lo advertí durante la organización de la marcha por el 25º aniversario del asesinato de Walter Bulacio. Su palabra justa nos guió para llegar al objetivo de conmemorar al joven que fuese detenido y asesinado por el Comisario Expósito de la Seccional 35ª de la Federal, y lanzar la Campaña contra las Detenciones Arbitrarias.

La tenía clara. Sobreviviente de la ESMA, era un referente ineludible a la hora de las tácticas y las estrategias. Nos quedará el recuerdo del militante incansable, del luchador a brazo partido y del hombre que supo dar testimonio del genocidio durante la última dictadura cívico, militar y religiosa.

De mi parte, acompaño el sentimiento de las y los compañeros y familiares en este triste momento, pero "Cachito" estará siempre con nosotras y nosotros. Encabezará las marchas desde donde se encuentre y su luz nos guiará hacia la victoria.

¡¡ "Cachito" Fukman presente !! ¡¡ Ahora y siempre !!

Otro día de emociones: Viene Alfredo Grande a Incluyendo

Programa 13 - 07 - 16

Si la tele se ha transformado en mi terapia, con el compañero Alfredo Grande ni se imaginan lo que va a ser el programa de hoy. No nos conocemos de un día. Fue el primero que apoyó mi ingreso a la docencia, el que me acompañó en la primera parte de mis problemas actuales de salud y el que me permitió, al invitarme, ser protagonista de los 30 años de Ático, esa cooperativa que es su motor vital.

Y sigo abriendo camino a machetazos para visibilizar la discapacidad. Hoy, con otro punto de vista, con otra visión que no siempre es comprendida. Lo único cierto es que tengo una lucha compartida y puede llegar a quienes quieran vivir por deseo en lugar de obedecer los mandatos.

No es un día común. Es otro tan especial como el del pasado miércoles con Vicente Zito Lema. Son referentes ineludibles de militancia que, a pesar de no estar en las mejores condiciones, trato de imitar o por lo menos, de intentarlo.

Por eso, no es poca cosa entrevistar a un gigante. Y son cosas que disfruto a pleno. Al menos, es otra caricia al alma que necesito en el medio de tantas pálidas que me agobian.

Pero ello no sería posible sin las y los compañeros de Barricada TV. Ellas y ellos fueron y son los que apoyan e impulsan este proyecto televisivo que muy pocas y pocos se atreven a llevar a cabo.

Sigo cumpliendo sueños. Otros, espero, se cumplirán dentro de poco a pesar de mi eterno escepticismo. Pero lo importante es tratar de seguir viviendo a pesar de todas las maldades del capital. Y todavía no me ha vencido. No es un dato menor en tiempos de resistencia acelerada contra la voracidad del exterminio continuado que estamos viviendo en nuestro país.

La TV comunitaria como terapia

Incluyendo - Zito Lema 4

Incluyendo desde el panel de control en la entrevista a Vicente Zito Lema

La semana pasada entrevisté a Vicente Zito Lema y la anterior, a Oscar Ciancio; ambos, con una amplia militancia política y social que admiro profundamente. Son esas pequeñas alegrías que disfruto con Incluyendo, a pesar de mi precario estado de salud. Y se viene Alfredo Grande para este miércoles, que no es poca cosa en estos tiempos.

Si bien no es fácil describir las emociones y sensaciones que encuentro frente a las cámaras, puedo decirles que es otra forma de dar clase. Con las y los pibes, por desgracia, ya no puedo y la angustia me carcome. Es otra forma de mantenerme vivo pese a las circunstancias que me toca vivir. Una brisa de aire fresco, gracias a las y los compañeros de Barricada TV.

Sucede que lo considero como una terapia sin psicólogos. Es una forma de expresarme y otra modalidad de lucha frente a las iniquidades del poder contra un colectivo que integro y que, cada vez más, se encuentra invisibilizado e indefenso. La previa, preparando lo que se va a difundir al aire y las entrevistas -ahora, con machete a mano porque la memoria me falla- son esa caricia al alma que tanto necesito en estos momentos.

Con el compañero Ciancio, hemos tenido una charla fecunda que seguramente continuará en el tiempo. Lo conocí en uno de los tantos encuentros que organiza el compañero Grande en Ático, esa cooperativa que nunca descansa. Lo mismo me pasó con el compañero Zito Lema.

Las risas, la alegría del momento compartido y el aprendizaje mutuo me ayudan a continuar la lucha porque ellos son luchadores natos. Desde el Borda al Puente Pueyrredón, desde aquellos años ' 70 a la actualidad ha pasado mucha agua bajo el puente. Soy hijo de los ' 60 y de los ' 70. Por eso me resulta inevitable, cada tanto, regresar a aquellas décadas para repasar los aciertos y errores que nos llevan a este penoso presente que sufrimos las y los argentinos.

Pero esta terapia es grupal. Quienes me acompañan en esta lucha, desde hace 4 años, saben que no los voy a defraudar como cierto riojano vendepatria que todavía sigue impune. Tal vez, aprenden mucho más que lo que yo puedo llegar a aprender. Para lo técnico, soy demasiado bruto y no es lo mío. En cambio, hablar y explicar es algo que me sale naturalmente. No soy actor, pero podría llegar a serlo. Por algo dicen que las y los docentes somos actores frustrados, aunque Alfredo Grande es la gran excepción a esta regla.

Y la TV comunitaria tiene ese no se que, ese halo tan particular que llama e incita a continuar haciéndola. Se me está transformando en un vicio difícil de evadir. Pero eso es bueno. Es la mejor señal que todavía estoy vivo y puedo seguir combatiendo al capital...

De Raymundo a Incluyendo

RG - INCL

Han pasado 40 años del secuestro y desaparición de Raymundo Gleyzer, pero su filmografía sigue tan vigente que resulta indispensable volver a verla para comprender nuestro pasado en la Argentina y Latinoamérica. Tanto es así, que el pasado 27 de mayo estuvo el Cine Gaumont a pleno. En la Sala 1 no cabía un alfiler. Se hizo larga la jornada, pero muchas y muchos le huyeron al debate tan anunciado. Hubiese sido el mejor momento de ese homenaje para el cual se unieron todas las asociaciones de documentalistas.

Pero no extraña que ello haya sido así. Porque hubiese estallado una polémica en la cual no terminaríamos nunca pues, como bien sabemos, el cineasta desaparecido no era peronista. Y se descubriría el intento de distorsionar la historia, por parte de un kirchnerismo que financió el libro "Compañero Raymundo" y la restauración de sus películas a través del INCAA, para darle una identidad política e ideológica que no tenía como han hecho con otras cuestiones históricas en el afán de construir una nueva "historia oficial". Vale decir, un mitrismo a lo Kirchner.

Así como Rodolfo Walsh me ha enseñado, a través de su obra, como escribir mis notas; Raymundo lo hizo en materia audiovisual. Puedo afirmar que fue la musa inspiradora para intentar hacer un programa de televisión sobre una temática tan compleja como la discapacidad. Incluyendo intenta, salvando las distancias, documentar la realidad que vive un colectivo integrado por más de 7.000.000 de personas y cuya gran mayoría se encuentra sin trabajo. Ello, sin contar las deficientes prestaciones socio - sanitarias que reciben y el olvido hacia las personas con discapacidad mental.

Cuando comencé a pensar el programa, tuve que buscar una referencia. ¿Qué era lo quería mostrar y cómo hacerlo?. En lo político e ideológico, merodeaban Marx, Lenin y el Che. Pero en lo audiovisual me quedaba responder una vieja pregunta: ¿Qué hacer?. Costó un año esa búsqueda para un programa televisivo destinado a las personas con discapacidad y sus familias. De a poco, iban surgiendo ideas, problemáticas y formatos para llevarlo a la pantalla chica.

Recuerdo que Natalia Vinelli me decía que "la entrevista es lo que garpa". En parte, debo reconocer que es cierto. No obstante, algunos de los informes comenzaron a tomar forma para mostrar al colectivo en su propia salsa. Pero todavía falta y mucho...

Pero no tengo dudas que Raymundo me sigue iluminando. Por él, llegué a pensar -aunque sea un poco- en lo audiovisual. Para lo técnico, debo reconocer que soy bastante bruto y burdo. Lo que me brota de mi mente trato de intentar pasarlo a un lenguaje tan complejo como el video, más allá de mis explicaciones ante las cámaras.

Y me deja picando varios desafíos que tengo que seguir pensando para llevarlos a la práctica, junto a las y los compañeros de Barricada TV. Sé que no será fácil, pero tampoco es imposible. Falta un Cine para la Discapacidad. Así como se creó el Cine de la Base, habrá que seguir grabando para vivir mejor, para que esas y esos niños, jóvenes y adultos tengan la oportunidad de mostrar sus vidas.

De Raymundo a Incluyendo, todavía me queda mucho por hacer. Solamente espero que mi cuerpo y mi mente me sigan acompañando para continuar transformando una realidad que, en estos tiempos, se está oscureciendo demasiado...

Genes simbólicos

Plazoleta Raymundo Gleyzer - Paternal

A veces suelo preguntarme sobre que me ha llevado a lo periodístico. En parte, fue la militancia por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad y ello es entendible desde mi condición de hipoacúsico. Pero también, como bicho curioso, siempre he tratado de buscar la verdad de lo que ocurre y de aquello que nos molesta. Ello me obligó a buscar un modelo que me permitiera hacerlo.

Soy del ' 63 del siglo pasado y eso explica muchas cosas. Pero no es todo. También soy nacido y criado en Paternal para, luego, ser llevado al centro geográfico de la Reina del Plata. Cualquiera de nosotros bucea en lo familiar, pero se olvida del contexto socio - histórico en el que vivió. Todavía recuerdo aquella infancia en la calle Espinosa, los enormes baldíos, el lechero con su carro verde y las carreras de autitos en el cordón de la vereda. Pero no olvido aquella Unidad Básica de la esquina con la calle Trelles, la peluquería de Don Jesús y el comité del PC en la calle Dickman.

El primer par de zapatos ortopédicos por mi pie plano vino del gobierno peronista del ' 73. Eso no lo olvido jamás. Y ciertas lecturas de la época tampoco. Mi geografía era delimitada por la Avda. Donato Álvarez, Juan Agustín García, la Avenida San Martín, la Avenida Álvarez Jonte y Espinosa. Ese era mi mundo de pibe. Y lo añoro, no tengan dudas.

Barrio obrero. Kelube en la misma cuadra de mi casa. Vecinos sencillos. Y el potrero de enfrente, aunque no sabía ni pegarle a la pelota. Era un tronco hecho y derecho.

Llega la dictadura y la mudanza. Otro mundo. Otras caras. Otras palabras. Nunca imaginé que iba a descubrir cosas en estos últimos años. Siempre leí y escribí. Alguna vez me enamoré. Pero el pasado siempre vuelve de alguna manera.

Buscando un modelo periodístico, encontré a Rodolfo Walsh y lo leí. Fue el fundamento para parte de mi escritura futura. Podemos decir que fue mi primer gen simbólico. Pasa el tiempo y surge la posibilidad de hacer televisión en Barricada TV. Otro gen iba a descubrir hace ya unos años: Raymundo Gleyzer.

Y justo me entero que una de las esquinas donde vivía se transformaba en la Plazoleta que lleva el nombre del documentalista desaparecido. Y hace muy pocos años, supe que formó parte de la promoción del año 1971 de la Escuela de Comercio Nº 3 "Hipólito Vieytes", donde estudié y dí clase, cuando se entregaron los diplomas que se les negaron junto a Eduardo Capello, Felipe Vallese y otros militantes de los ' 70. Por supuesto, me mató la curiosidad.

Mirando los documentales de Raymundo, aprendí donde debe estar la cámara para dar cuenta de las luchas. Su obra fue pionera y tiene una inusitada vigencia, desde "Swift", con la denuncia de los obreros acerca de la contaminación con plomo a "Los Traidores", acerca de la burocracia sindical.

Dos genes simbólicos fueron los que alimentaron mi ser periodístico, sin olvidarme del Che y de Jorge Massetti. Pero Ray iluminó la forma de hacer mi programa Incluyendo en Barricada TV, dando voz a quienes no la tenían o diciendo aquellas verdades que el capital oculta a cada instante.

Y no tengo dudas que fueron, son y serán esos genes no biológicos, los que me guiaron y me guiarán en el futuro de mi praxis periodística. Si bien hoy suelo escribir poco, prefiero hacerlo con rigor informativo y contrastando las fuentes. Pero también alzaré mi voz contra las injusticias, porque jamás voy a quedarme callado y alguna vez han intentado hacerlo. Son los gajes del oficio.

A 39 años de la desaparición de Walsh y a casi 40 de lo acontecido con Gleyzer -faltan pocos días para que ello acontezca- no podía dejar de relatarles todo esto. Forma parte de mi ser, de mi esencia tan particular y especial que me hace distinto. Y como decía Pablo Neruda, "podrán cortar las flores, pero jamás la primavera" para seguir soñando y luchando, como bien definió Galeano, con la utopía, la que nos lleva a seguir caminando en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

Entre Ático, Alfredo Grande y yo

Profe en Atico 30 Años

Foto: Nora Salas

Termina mayo y casi me olvido. El pasado 1º del corriente tuve la oportunidad de participar en el panel de comunicación social que tuvo lugar en el festejo de los 30 años de Ático - Cooperativa de Trabajo en Salud Mental, gracias a la invitación que me hiciera el compañero Alfredo Grande.

Y nada menos que junto a dos grandes de los medios alternativos, como lo son Oscar Castelnovo, de Agencia Para La Libertad y Fernando Tebele, de La Retaguardia, cuyas agendas siempre tienen algo en común en mi blog Gacetillas Argentinas. No soy especialista en cárceles, pero me conmueven las historias que surgen de la lucha de los familiares de los presos y de los internos mismos, y tampoco suelo realizar entrevistas como las que llevan adelante en la radio de Mataderos porque, ahora, me cuesta demasiado.

Pero algo fluye entre Ático, Alfredo y yo. Es algo que no puedo explicar. O por lo menos, no es tan fácil de hacerlo. En enero cumplí 13 años de periodismo alternativo, entendido como aquel que es opuesto a lo hegemónico, al que lleva la voz cantante de la cultura represora. Y lo llevé adelante desde Cromañón. Empezó con la ayuda a familiares que buscaban a sus hijos y luego me llevó a crear Gacetillas Populares que, después de un hackeo, se transformó en Argentinas.

Esa corriente se llama anticapitalismo y antiimperialismo que se traduce en el combate contra la cultura impuesta por el capital, a través de sus variadas formas y métodos que bien explica Grande en sus artículos que publica en la Agencia Pelota de Trapo. Pero tampoco puedo olvidar que hoy escribo gracias a ese compañero que supo darme una mano en el peor momento de mi vida y eso para mí vale mucho.

Otra corriente es la militancia consecuente que siguen haciendo las y los compañeros de la cooperativa de Colegiales. No es casual que hayan elegido el cooperativismo como modo de trabajo y de vida. Todavía no sé como integrarme a ella. No soy psicoanalista ni psiquiatra. Apenas soy un docente y militante por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad que todavía no dejé nada para el futuro, salvo el blog en donde intento dar una pincelada de la realidad argentina, latinoamericana, cubana y en lo posible, del mundo en el cual vivimos.

No puedo dejar de agradecerle a Alfredo. Si bien no estoy en ese estado hiperactivo -y me cuesta horrores seguir adelante- al menos puedo escribir simples líneas para dar a conocer lo que pasa. Y trato de ponerle el pecho a las balas del capital que me siguen sacudiendo. Ya no doy clase, pero me abruma la angustia de no poder estar en un aula y a la vez, advierto que necesito parar la máquina.

Pero no puedo dejar de luchar contra el genocida más respetado de la historia. Y más aún, cuando se ensaña con quienes no tienen posibilidad alguna de defenderse. De allí que no pude con mi genio aquel domingo, Día de las y los Trabajadores, para dar cuenta de lo que sucede con el colectivo más vulnerable de la sociedad, el cual integro.

Fue una jornada por las y los que tienen discapacidad como también por ese periodismo alternativo que llevo adelante. Y no queda más que agradecer a quienes lo hicieron posible. No es poca cosa para alguien que sigue luchando a pesar de todas las dificultades que sigue enfrentando.

Muchas gracias a Ático y a Alfredo Grande. Lo hicieron posible y allí estaré cuando me necesiten.

Militar, convocar y marchar

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Hace un tiempo atrás leía un comentario en Facebook acerca de la militancia, la convocatoria y la marcha, con respecto a la marcha del pasado 24 de marzo. Y como bien me decía una compañera, no te guardés nada de nadita... Es cierto, suelo ser diplomático y evito discutir, más allá que lo tengo prohibido por prescripción médica, pero a veces es inevitable.

Y como le tenía prometido a Cachito Fukman, quien no tiene que ver con lo mencionado anteriormente, creo que es necesario aclarar el porqué de mi nula militancia en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, y de la figuración de mi blog Gacetillas Argentinas como convocante a la mencionada movilización.

Simplemente sucede que los horarios de las reuniones de dicho espacio coinciden con mi salida de mi horario laboral en el colegio donde aún trabajo y a ello, debe sumarse que mi precaria condición de salud no es estable debido al tratamiento que estoy haciendo. Por otra parte, siempre estuve en ese bando y Gacetillas Argentinas también. No va a ser la primera vez que se convoca a una marcha o se la difunda desde mi blog y que no pueda concurrir. El clima, también, suele hacerme pasar por jornadas embromadas que impiden mi presencia física. Por supuesto, el compañero de la Asociación de Ex - Detenidos - Desaparecidos me respondió que ya lo sabía.

Distinto fue el caso de la Campaña Nacional contra las Detenciones Arbitrarias, convocada por CORREPI y luego tomada como un nosotros por las organizaciones que concurrieron a la marcha del pasado 22 de abril con motivo de la conmemoración del 25º aniversario de la detención, tortura y muerte de Walter Bulacio.

De las cuatro reuniones, asistí a tres de ellas pero no pude ir, por el motivo que he mencionado antes, a la de la Comisión de Redacción. Fue comenzar a militar una causa, cuyas consecuencias se van extendiendo cada vez más y que también afecta a las personas con discapacidad, aunque no lo parezca.

Militar, convocar y marchar puede ser tomado como una implicación en continuado. Es participar en las reuniones para, luego, convocar y marchar. En esta oportunidad pude hacerlo porque todo coincidía. Desde el horario a la modalidad de trabajo. Hasta concurrí a la conferencia de prensa en la Legislatura porteña.

Siempre fue mi preocupación la participación de las personas con discapacidad. No es fácil que ello ocurra en el colectivo que integro por mi condición de persona con discapacidad auditiva (y algo más, agregado hace un tiempito). Desde el transporte inaccesible a los escasos lugares para marchar en cada una de las convocatorias, se va destiñiendo el intento que algunas y algunos realizan. Por dicha razón, muchas veces, los esfuerzos son individuales más que colectivos aunque ello tiene otras causas más profundas que exceden a esta nota.

La Campaña Nacional contra las Detenciones Arbitrarias va a continuar. La marcha del 22 solamente fue el puntapié inicial. Y el documento consensuado lo explica claramente. Pero hay un dato en él que no es menor. Por primera vez, en muchos años, la discapacidad fue mencionada explícitamente al referirse a los afectados por el aparato represivo del Estado.

Desde luego, en cada una de las reuniones no ví a ningún representante de aquellas organizaciones que dicen defender los Derechos Humanos de las personas con discapacidad. Tal vez estarán más ocupadas en conseguir el subsidio de turno o la ubicación acomodaticia en los organismos estatales de asesoría, más que de contralor.

Y para mí fue un lujo. El respeto, la comprensión y la paciencia por parte de muchas y muchos compañeros, desde CORREPI al resto de las organizaciones participantes, fue algo que me conmovió. Y mucho más de lo que puedan pensar. De allí que tenga que agradecerlo. Porque fue mucho esfuerzo y sobre todas las cosas, porque me hicieron sentir uno de ellas y ellos. Más no puedo pedir.

Me acuerdo que alguien me preguntó, antes de integrarme a la cabecera (hasta ese punto fue el aprecio), si no venía alguien más conmigo. Simplemente le respondí que soy un medio. Un bloguero con discapacidad que se anima a luchar en solitario, mientras millones de argentinas y argentinos con discapacidad siguen siendo presas del puntero de turno o de la organización que supuestamente los representa. Luego tuve el placer de ser acompañado por los compañeros del SIPREBA. No hablamos mucho. Lo indispensable para participar de la marcha.

Marché porque estaba convencido, porque sabía que a Walter lo mató la policía y porque también el colectivo que integro suele ser afectado por las viles acciones de los uniformados de todos los colores. No distinguen entre un sordo y una persona con discapacidad mental leve. Ahí tenemos a Cristina Díaz Alem, enfermera de neonatología con discapacidad motriz, procesada por la represión en el Borda mientras los planificadores y ejecutores están sobreseídos o en libertad.

Ojalá que pronto se sumen otros integrantes del colectivo. Es más, las y los convoco a participar en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia o en esta Campaña. Y también a comenzar a organizarse por su propia cuenta. La defensa de nuestros derechos como colectivo tiene que ser realizada desde un nosotros y no, desde lo individual.

Desde aquí, mi agradecimiento a la Dra. María del Carmen Verdú y al resto de las y los compañeros por dejarme militar, convocar y marchar. Tal vez sea el inicio de una nueva etapa, retomando el legado de José Poblete, para reorganizar lo que quería: la unión y organización de todas las personas con discapacidad.

Luchando por el 33 y la discapacidad

Profe en Pantallazo ENACOM

El pasado lunes 18 de abril estuve participando de la jornada político - cultural convocada por Interredes, en ocasión de la presentación de las carpeta técnica de Barricada TV, Pares TV y Urbana TV, como un militante más de la comunicación comunitaria, alternativa y popular pero también por los derechos de las personas con discapacidad.

Apenas bajé del subte, me encontré con una pertinaz llovizna que me obligó a refugiarme en algún techito cercano o en una de las puertas de la Legislatura porteña debido al uso de mis nuevos audífonos. A pesar del mal clima, hubo una buena concurrencia de medios y de periodistas que permitió llevar a cabo la actividad. El pequeño gazebo cubrió, como pudo, la transmisión en vivo llevada adelante por las y los compañeros de Pares TV.

Y quedó claro que, a pesar de la lluvia, somos muchas y muchos los que continuamos la lucha por el 33% del espectro para los medios alternativos y populares, como también que el 33 es de Barricada TV aunque Magnetto siga ocupando ilegalmente la banda que le corresponde a la televisora comunitaria de Almagro que transmite desde IMPA. Son dos 33 que significan mucho para mí, porque si algo he venido batallando es el lugar para que las televisoras y las radios comunitarias tengan su lugar tal como lo estableció la parcialmente derogada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual; y porque Barricada TV es mi casa, pues fue el único medio que asumió el compromiso de poner al aire Incluyendo, el programa sobre discapacidad que conduzco por dicha emisora.

Mientras diversos dirigentes de las más diversas expresiones políticas iban pasando por el gazebo, iba advirtiendo que ninguno habló algo acerca de la necesidad de poner al aire las temáticas referidas a la discapacidad y a otros colectivos excluídos, como los pueblos originarios. Sigue vigente aquella columna de Incluyendo en donde expresé que "la discapacidad no tiene lugar en la agenda política". No es un dato menor. Ocurre que las televisoras comunitarias son aquellas que llegan a los barrios, a los lugares más pobres y alejados de nuestro país. ¿Se imaginan que vean mi programa en las villas de la Ciudad de Buenos Aires?. De eso solemos hablar cuando nos referimos a la masificación de nuestros contenidos. Que lleguen a todas y todos. Ni hablar de los barrios humildes de la Reina del Plata y de las principales ciudades de nuestro país. En ellos, las radios cumplen un rol fundamental para la difusión de las problemáticas y, a veces, de sus soluciones.

Por eso tuve mi lugar casi al final de la transmisión. Estar en Barricada TV es otro mundo, más allá de las diferencias que nos puedan separar. Es más lo que nos une. Es la conciencia acerca de la existencia de un colectivo sistemáticamente excluído. Porque no se trata solamente de denunciar las insolencias del poder sino también brindar las herramientas a las personas con discapacidad y sus familiares para que puedan ejercer sus derechos. Los que les corresponden y les son retaceados por quienes tienen la obligación de cumplirlos y hacerlos cumplir de acuerdo a la normativa vigente.

Queda claro que sigue la lucha. Jamás se termina. "El capitalismo es el genocida más respetado de la historia", afirmó el Che. Y mientras transito la mitad de mi vida, la mitad de mi muerte, parafraseando a Alberto Cortez, cuando mi cuerpo y alma ya responden cuando pueden, y no cuando uno quiere, prefiero seguir luchando por los dos 33 y la discapacidad; prefiero morir de pié, y no de rodillas...

Hoy vuelve Alymento, en su 4ª temporada, a IMPA

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No hace falta que les cuente mucho de esta obra. Una feroz crítica al capitalismo y a la alienación que produce en todas y todos nosotros… Y otra vez, en IMPA, esa fábrica cultural que no para nunca. Es una verdadera ocasión para ver excelente teatro que nada tiene que envidiarle al comercial, porque el off muestra al verdadero actor, al de raza…

Y los invito a verla. Creo que no se van a arrepentir; al contrario, creo que van a repetir la porción…

Mañana, a las 20.00 hs., se reestrena “El Centésimo Mono”, de Osqui Guzmán

el-centesimo-mono-2016

Una obra para ver. Año tras año se viene presentando en La Carpintería Teatro y este año, las funciones serán a las 20.00 hs. Información y reservas: http://www.elcentesimomono.com.ar/.

Si el clima me ayuda, allí estaré y después les cuento algo más…

Militancia y discapacidad

Disc-lucha

Muchas repercusiones tuvo la nota Marché..., en las redes sociales, con motivo de mi participación en la marcha del pasado 24 de marzo, a 40 años del golpe genocida. Y las esperaba, teniendo en cuenta lo que he relatado en ella. Sin embargo, además de comentar algunas de las ideas de compañeras y compañeros con o sin discapacidad, intentaré esbozar algunas ideas sobre la militancia política y social de los integrantes del colectivo con el fin de alentar su participación en esta coyuntura donde serán los más perjudicados por las últimas medidas económicas, con respecto al incremento de precios de la canasta familiar y la insuficiente cobertura socio - sanitaria, al igual que el escaso monto de las pensiones y jubilaciones que perciben.

Con respecto a la marcha del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, debo aclarar que siempre he tratado de hacer una cobertura propia, pero esta vez, además del homenaje a las y los luchadores con discapacidad detenidos - desaparecidos, me he encontrado con que mi cámara de fotos no funcionaba, no disponía de una filmadora y la grabadora de audio portátil, en honor a la verdad, no sé que tiene pero le cuesta funcionar. Por eso preferí tomar algunas imágenes de compañeras y compañeros de los medios alternativos para ilustrar mis notas, pero no lleva mi propia mirada acerca de lo que ocurrió. Y por si fuera poco, siempre estuve cerca de la cabecera para ello en cada movilización que participaba.

Desde luego, aprovecho para agradecer las palabras de Gustavo Robles, del Partido Comunista de los Trabajadores y de Estela Pereyra, del PRT. Ambos han demostrado esa particular sensibilidad que los caracteriza. Pero no me puedo partir en dos. Los aprecio en el fondo de mi alma y puede ocurrir que alguna o alguno se sienta mal porque no marché con ellas y ellos. Como conozco, aunque sea de vista, a varias y varios compañeros prefiero la cabecera que une a todas y todos.

Otras palabras me llegaron más profundo. "Recordar a mi madre que era mirada despectivamente cuando hacia flamear las banderas del Che o de Victor Jara, solo por ser evidente paciente psiquiátrica, creo que hay muchas cosas que cambiar, una de ellas los egos y absurdas vanidades de lugares prioritarios que muchos quieren ocupar para la apariencia". Fueron escritas por la compañera Paula Fojo, a quien conocí en el Acampe Qom durante el año pasado, reflejando una realidad que siempre se esquiva: la de las personas con discapacidad mental. Pero tampoco se olvidó de una compañera como Claudia Blanco, quien sigue filmando cada marcha a pesar de su discapacidad motriz: "Tenemos a una cumpa que se encarga de filmar y hacer entrevistas que tiene problemas en su pierna y no puede caminar rápido, el 25 se cayó en un pozo saliendo de una reunión en Pañuelos en Rebeldía... Así tantos y tantos que quieren acercarse y x todas estas razones no pueden". Y lo que afirma es otra realidad: nuestras veredas porteñas y las de muchas ciudades del interior de nuestro país no están hechas para quienes tienen movilidad reducida y me animaría a ampliarlo al resto del colectivo. Por ejemplo, un sordo con Síndrome de Menière, donde su equilibrio pende de un hilo; un ciego, que no siempre logra advertir el desnivel de una baldosa o un hipoacúsico, como quien esto escribe, cuya estabilidad no es la deseable por su misma patología. Ello lo podemos ampliar a las personas mayores y mujeres embarazadas pues, en ambos casos, no tienen el equilibrio necesario por sus propias condiciones.

Entre corredores y cercos

Hay varias razones por las cuales las personas con discapacidad tienen una escasa participación en las movilizaciones. Son muchas, pero vamos a esbozar algunas de ellas. La primera, es la ausencia de seguridad para poder marchar en forma cómoda y sin dificultades, y la segunda, es la notoria cooptación de las organizaciones que, en teoría, "aducen" representar al colectivo o a una comunidad de éste, cuando en realidad hablan por izquierda y cobran por derecha.

Con respecto a la primera, dependerá del nivel de conflicto que pueda preverse en cada marcha y así lo comentaba el Pela Lo Iácono: "Este año se armó bien la columnita protegida de la cabecera y la gente cuando se le explicaba que las personas más fundamentales de la cabecera son de promedio 90 años entendían lo que de otra manera sería un "desmedido operativo de cordón" por decirlo de forma grosera. Hay muchas cosas que corregir pero lo basico está que todos conspiramos juntos para que la cosa salga bien...". Se sabía que esta conmemoración de los 40 años del golpe no iba a ser riesgosa -aunque nunca falta alguna o algún inadaptado- por lo cual el corredor dispuesto por la organización fue lo más atinado. Pero también muchas y muchos colegas del periodismo también tienen que empezar a respetar las reglas. Se "matan" por una foto o una nota con algunos integrantes de la cabecera y ello impide, como ocurrió, organizar el paso de la marcha. Y lo digo con todo respeto, para que nadie se ofenda.

Distinto sería el caso, si pudieran existir corridas en el camino. No va a ser la primera ni la última vez que ello ocurra ante una provocación o una embestida represiva. Y el compañero y colega ya mencionado así lo aclaraba: "Justamente eso falta mejorar y asegurar que no haya corridas, no puede ni debe haberlas y si las hay, garantizar que toda la gente pueda estar allí tranquila...". Es otra cuestión para pensar. Ya sea una vía de escape o bien, preservarlas con un cordón detrás de la cabecera para que tengan tiempo de salir del choque o represión que pueda ocurrir. Son ideas que habrá que ir trabajando entre todas y todos en esta coyuntura de luchas compartidas en el medio de despidos masivos y tarifazos cruentos.

Marché...

Marcha EMVJ 2016 - Entrada a la Plaza 2

Como uno más. Ni siquiera me detuve en la Plaza de los Dos Congresos, antes de llegar a la cabecera de la marcha, porque me iba a demorar en llegar y además, algo me iba a distraer demasiado: lo artístico y lo cultural suele ser devorado por mis ojos con avidez y rapidez. Mientras iba en el subte, los recuerdos me sacudían a cada instante. La escuela militarizada, los Falcon verdes que iban y venían, y el famoso redondel con la frase "El silencio es salud" en el Obelisco fueron algunos de ellos. Otros iban formando un caleidoscopio borroso en donde el pasado se aproximaba demasiado al presente.

El clima ayudó y el cuerpo, esta vez, me acompañó en esta marcha tan especial. No era cualquiera, pues constituyó el símbolo de un rechazo al mayor genocidio de la historia argentina y la renovación de la lucha por los Derechos Humanos de hoy, que siguen amenazados por las detenciones arbitrarias y el protocolo antipiquetes.

Cuando quise entrar al perímetro de la cabecera, me lo negaron. Tuvo que intervenir el compañero Carlos Lordkipanidse, de la Asociación de Ex - Detenidos - Desaparecidos, para ello. Al mismo tiempo, trataba de calmarme porque estaba cerca de estallar. Otra vez, parece que las personas con discapacidad somos peste. Luego, se acercó la amiga y compañera Diana Gallardo a saludarme y a conversar un poco conmigo. Fue la tabla de salvación. Fue el remanso que me permitió encontrar cierta paz en el medio de los cánticos que provenían de la columna gigantesca del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

Para quienes pensaron en la cabecera, tal vez, que me metía para robarles protagonismo les digo que se equivocan. Algo de eso he olido en algún momento de la marcha. Ocurre que, en esta oportunidad, no iba como periodista sino como militante tal como lo he mencioné en la nota "No marcho con cualquiera". Cada vez que las y los fotógrafos requerían sacar la tradicional foto, salí del foco de sus cámaras. Porque no me interesa una foto. No me interesa la fama. No me interesa ser célebre. Lo que realmente me importa es colaborar para que la memoria siga viva y no se la  anestesie en el olvido programado y pergueñado por quienes fueron, y son, los verdaderos genocidas de ayer y de hoy.

Sí marché en ese pequeño gran corral por seguridad. Porque no saben, los que pensaron que iba a ser un Figuretti cualquiera, que las personas con discapacidad deben tener un espacio amplio por donde circular. Así rescaté a un compañero en silla de ruedas que, acompañado por su esposa, estaba en el medio de la columna y pudo entrar conmigo. Sin embargo, a poco de andar y palmear con fuerza, se fue. Pero intuyo las razones por las cuales se retiró. Sucede que sentir la incomprensión es algo fuerte y también es algo que debemos erradicar en las marchas de todo tipo para que el colectivo de las personas con discapacidad pueda participar en este tipo de actividades callejeras. Después de todo, con las dificultades que supone movilizarse para muchas y muchos integrantes del colectivo, tampoco iban a ser una gran cantidad. Y no se debería olvidar, sobre todo para las organizaciones políticas y sociales, que tenemos una población con discapacidad constituída por más de 7.000.000 de argentinas y argentinos más sus parientes y amigos. Es un capital político y social que no debería ser despreciado.

Marchando

Como viene ocurriendo, el kirchnerismo volvió a obstaculizar el ingreso de la columna del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Pero esta vez, además de creerse los dueños de la histórica Plaza, fueron funcionales al macrismo y a los cómplices del imperialismo, quienes festejaban el festival de despidos, paritarias con techo y devaluación junto a Obama. Después dicen que son nacionales y populares.

Pero se iban sumando las sorpresas. Primero, apareció Osvaldo Bayer, en silla de ruedas por su edad y sus recientes accidentes caseros; luego, Mirta Baravalle y Elia Espen, Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora. Y como si fuera poca cosa, desde la nada misma, se hizo presente Nora Cortiñas, la querida Norita...

Osvaldo Bayer en Marcha EMVJ 3

Foto: Christian Madia

Si bien el historiador y escritor estaba cerca mío, no me quise acercar. No me faltaban ganas de saludarlo, al igual que a las Madres. Pero la nube de cámaras y de colegas iba poblando de inquietud a Osvaldo. Me dí cuenta. Como escribió en su artículo "A los 40 años", venía de una seguidilla de actividades. Lo abrumaron. Y eso no se hace. Al menos, esa es mi modesta opinión aunque no les guste a alguna o alguno.

Y tal como estaba previsto, asistió Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, a quien tuve el honor de invitarlo a participar del Seminario de Derechos Humanos y Educación que organicé, en el año 2002, en el Instituto Superior del Profesorado "Dr. Joaquín V. González" para el Departamento de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Mientras estaba con el compañero en silla de ruedas, se acercó, lo abrazó a él y también me sumé a ese abrazo. No tuve tiempo de decirle nada. Creo que entendió perfecto quien era o a lo mejor, lo más probable, no me recordó.

Marcha EMVJ 2016 - 9 DE JULIO - 2

Foto: Christian Madia

Nuevamente doblar hacia la izquierda y entrar por la 9 de Julio para llegar a la Diagonal Sáenz Peña. Y desde allí, entrar a la Plaza. Todo un desafío, cuando estaba ocupada por las columnas del Nuevo Más, del MST y del Partido Obrero que habían participado de una convocatoria del Bloque Piquetero Nacional.

Mientras iba caminando despacio, esquivando latas de gaseosa, botellas de agua aplastadas y algunas cañas que andaban por el pavimento, me iba acordando de cosas. Asaltaron mi mente, aquellas intervenciones de Adriana Calvo durante las marchas y también el recuerdo de las y los compañeros con discapacidad detenidos - desaparecidos. Ese fue el impulso para seguir andando hasta llegar a la meta que todas y todos queríamos.

Más allá de algunas pequeñas escaramuzas, llegamos y entramos a la Plaza. Iba cayendo la noche, mientras se leían las consignas y al final, el documento consensuado. Faltaba poco para terminar la lectura, pero el cuerpo ya me estaba pidiendo retirada. La misión estaba cumplida. Ahora me queda hacer mi parte con ese viejo proyecto de libro sobre esas personas que, aún con sus deficiencias físicas, también lucharon y por supuesto, hacerles el homenaje que les corresponden a 40 años del golpe porque, en realidad y me permito recordarlo, el genocidio continúa... Por goteo, por hambre, por el extractivismo y el saqueo de nuestros recursos naturales, por la represión policial e institucional que no perdona a ningún luchador, tenga o no discapacidad y por la política económica y social que, junto a la entrega para arreglar con los fondos buitres, nos condena a la explotación perpetua.

Solamente me queda, para terminar esta nota, el agradecimiento al compañero Lordkipanidse y a la compañera Diana Gallardo. Gracias a ambos pude marchar. Y eso no es poca cosa, en medio de la irrelevancia social y estatal para personas con discapacidad como quien esto escribe....

No marcho con cualquiera

Marcha EMVJ 2015

Aunque el título de esta nota pueda denotar un sectarismo subyacente, en realidad, es un pensamiento que nace de mi propia conciencia y de mi condición de clase ante las burdas manipulaciones acerca de una fecha tan sensible para las y los argentinos como lo es el 24 de marzo. Ocurre que entiendo necesario que se respete la historia y a quienes lucharon por otra Argentina en tiempos álgidos y volátiles, pero también se debe marchar con esa coherencia entre el pensar, el decir y el hacer.

No soy sectario, pero no me olvido del arrebato de la bandera de los Derechos Humanos por una alianza electoral que le dejó servida en bandeja la Casa Rosada, por soberbia y ambición, a los gerentes de las transnacionales.

No soy sectario, pero no me olvido de Jorge Julio López y Luciano Arruga. Sobre el albañil, dijeron que "estaba en lo de la tía" y sobre el pibe que no quiso robar para la policía, se prefirió investigar a la familia antes que a la Bonaerense. Y quienes hoy convocan a una "unidad", jamás abrieron la boca sobre ambos.

No soy sectario, pero no me olvido de la sanción de la ley antiterrorista, por esa alianza electoral que pretendió instalar un "protestódromo" y que ahora se complementa con un protocolo antipiquetes, basado en esa misma idea alocada e incubada por la soberbia.

No soy sectario, pero no me olvido del gatillo fácil y de las muertes de jóvenes y adultos a manos de las policías provinciales, como tampoco de las discapacidades producidas en nuestras cárceles. Basta con leer el Informe Anual de CORREPI para darnos cuenta de lo primero, como también las estadísticas oficiales del Ministerio de Justicia que no contemplan las cuestiones de discapacidad pues omiten la cantidad de internos con discapacidad, adquiridas con anterioridad a su detención como aquellas producidas como producto de su encierro.

No soy sectario, pero no me olvido del ninguneo y de la invisibilización de las personas con discapacidad en forma sistemática, retaceando y demorando prestaciones socio - sanitarias, incluyendo la expedición del Certificado Único de Discapacidad, el cual tampoco es emitido para quienes están en situación carcelaria.

No soy sectario, pero no me olvido del odio hacia los pobres y su pobreza; antes, con el capitalismo "serio" y ahora, con la "pobreza cero", eufemismo para encubrir el genocidio por goteo a través del hambre y del desabastecimiento de hospitales, tanto de insumos como de recursos humanos.

No soy sectario, pero no me olvido de los pueblos originarios, arrojados al precipicio de su exterminio para la ampliación del sojalismo y erradicarlos como si fuesen la peste.

No soy sectario, pero no me olvido de la precarización laboral y de los despidos masivos en los ámbitos públicos y privados, lo cual también incluye a los escasos trabajadores con discapacidad, quienes tampoco tienen oportunidades en el sector privado por aquellos mitos empresarios del "que faltan mucho" y "no podemos gastar en accesibilidad".

No soy sectario, pero no me olvido de la burguesía que alentó el golpe del ' 76 y su continuidad en democracia, porque son los aliados eternos de todos los imperialismos; primero, del británico y luego, del yanqui.

No soy sectario, pero no me olvido del extractivismo y del sojalismo alentado por quienes nos robaron nuestras banderas y que esos nuevos gerentes, ahora, pretenden continuarlo “cumpliendo con la ley”, olvidando que dichas actividades producen una gran cantidad de discapacidades producidas por la megaminería y las fumigaciones aéreas, y que pretenden mitigarlos con simples hospitalitos y salitas.

No soy sectario, pero tengo memoria y en mis retinas, todavía está esa energía que emanaba de la compañera Adriana Calvo, que ya no está entre nosotras y nosotros pero que sigue viva en cada movilización por Julio López y en cada 24 de marzo.

No soy sectario, pero tengo sangre en mis venas y recuerdos que me carcomen, porque soy del ' 63 y esa fue una de las generaciones que estuvo en Malvinas.

No soy sectario, por eso este 24 marcho con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia para honrar la memoria de los caídos en combate y en particular, de los grandes olvidados: las personas con discapacidad desaparecidas.

Y como siempre, me encontrarán adelante de la cabecera de la marcha por una simple razón: preservar mi estabilidad para seguir caminando. Esta vez no iré como periodista, sino como militante por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad e invito a todas y todos aquellos con discapacidad para que me acompañen pues será la oportunidad para que, alguna vez, nos visibilizemos como colectivo en lugar de darle de comer al puntero de turno.

Como siempre, nos vemos en la lucha y en la calle, como debe ser...

Poesías de ayer y de hoy

Discapacidad 2

Estamos atravesando por una semana muy particular, donde el dolor y el miedo se amalgaman en el medio del recuerdo de un pasado que se volvió presente para muchas y muchos argentinos. Desde luego, no soy la excepción cuando formo parte de un colectivo invisibilizado, soslayado y ninguneado como el de las personas con discapacidad. Pero también soy trabajador. Docente de tiza y pizarrón que, de golpe, vió hecho trizas sus sueños de finalizar su vida laboral en un aula. Pero no me rindo. Me salva la escritura y la poesía en esta especie de botella virtual adonde van estas líneas que algunas y algunos entenderán, y otras y otros tratarán de hacerlo.

Pero se acerca el 24 y los recuerdos fluyen. Mi memoria se agita a pasos acelerados. Y las omisiones acerca de los luchadores con discapacidad me duelen. Tal vez, más de lo que muchas y muchos suponen. Más aún, cuando me enteré del despido y reincorporación de los trabajadores con discapacidad en el Senado de la Nación, pero ahora vuelven a las andadas despidiendo a integrantes del colectivo en el Hospital Posadas. ¡ Cuánto odio y desidia ! ¿Sabrán que el 90% de las personas con discapacidad no tiene trabajo y que los patrones del sector privado no los quieren tomar? ¿Se olvidaron que existe una ley que obliga al Estado a cumplir con un cupo laboral impulsado por José Poblete, persona con discapacidad motriz desaparecido en 1977?.

Pero la poesía es un arma cargada de futuro, dedicada a quienes se olvidaron del colectivo, tanto del Estado como de la sociedad e incluyendo a los organismos de Derechos Humanos que, salvo honrosas excepciones como CORREPI, nunca los nombra en sus declaraciones...

También lucharon

Estuvieron con sus muletas,
con sus sillas y bastones,
nada paró su lucha por aquellas verdes metas
que solo pretendían darles pequeñas soluciones.

José, Etelvino y otras tantas,
hoy están ausentes pero sus ilusiones,
acuñadas en ese caminar a tientas,
siguen vivas en nuestros corazones.

Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata y otras siluetas,
de ciudad en ciudad, viajan hacia el mar de las sinrazones
para darnos cuenta de esas faltas
y de aquellas ocasiones.

Una villa, una escuela o sus casas modestas
fueron su lugar en el mundo que, con oscuros moretones,
los llevaba a seguir creyendo que era posible llegar a las soñadas cuestas,
a esa igualdad negada e invisibilizada que se repite a montones.

Fueron pobres y se criaron en grises latas,
algunos pudieron ir saliendo, con sus tristes emociones,
pero otras y otros quedaron en esas rojas listas
de los dueños de la vida y de la muerte para sus raciones.

Ciegos, sordos y motrices eran, como si fuesen ratas,
desalojados del mundo con feroces intenciones,
pero todavía nos quedan las fuerzas intactas
para continuar ese camino que marcaron con fuertes sensaciones...

El sueño

Nadie los ve, nadie se ocupa,
fingen verlos pero los ignoran,
cuando de trabajo se habla y eso preocupa
porque suele ser un sueño que añoran.

De sus deficiencias no tienen la culpa,
simplemente vienen y se quedan, perduran,
en el medio de su vida pero no piden disculpa
sino que exigen ese respeto que los poderes ignoran.

Y son sólo algunos, los que llegan a ese privilegio sin trampa,
a un derecho que se llama trabajo y no los miran
pero los despiden como si fuesen una plaga y hoy están en alguna carpa,
esperando que vuelva ese sueño que dejó de serlo y que extrañan.

Los llaman discas, pero son personas con discapacidad que reman ese mapa,
esa realidad que los ataca por ser diferentes y a la deriva, los dejan,
pero son luchadoras y luchadores que buscan escapar a la impuesta estampa,
esa estampilla que los enmarcan.

Y volverán por sus propios medios, sacudiendo esa tapa,
escrachando a quienes, en el olvido, los amarran
para recuperar esa dignidad que se escapa
y la igualdad que tanto buscan.

Nunca fue fácil, saben de esa oscura locura que destapa,
de vez en cuando, ese poder miserable que solo los escucha cuando gritan
y se juntan en esa esquina por ese derecho, por esa vida aún de chapa,
para ser vistos como seres humanos que este mundo habitan.

Dedicado a Natalia Gulino y los trabajadores con discapacidad despedidos del Hospital Posadas.

Los últimos

Audifonos

Desde hace un tiempo, mi audición venía bajando mucho. A veces, mi equilibrio hacía piruetas y otras tantas, me llevaba sorpresas en la calle. Escuchar e intervenir en una conversación ya era un verdadero sacrificio. Apenas me salvaba la lectura labial, en ciertas ocasiones, siempre y cuando no hubiese un ruido fuerte de fondo.

Si bien estoy acostumbrado a las dificultades que me ocasiona mi discapacidad auditiva, esta vez no podía dejar pasar mucho tiempo sin buscarle una solución a esa disminución que se hacía cada vez más profunda. Primero, descarté la existencia de algún tapón de cera u otra patología que obstruyese a ambos oídos. Una visita al otorrino y la realización de la audiometría y logoaudiometría empezaron a esclarecer lo que estaba pasando: la hipoacusia pasó de ser moderada a profunda.

Así nos encontramos con un oído derecho casi perdido y uno izquierdo que perdió bastante audición. La solución: audífonos nuevos. Los que tenía ya eran bastante viejitos. Duraron bastante, a decir verdad; uno, 17 años y otro, casi 10. En ese tiempo, la tecnología cambió mucho y tal vez podría continuar con otros.

Pero la realidad supera a la ficción. Son los últimos. De más potencia, por ahora, no existen y la posibilidad de quedarme sordo en unos cuantos años es alta. Lo único que me favorece es que no doy más clases, salvo alguna que otra charla a la cual me invitan. Pero el tiempo me apremia y tengo que tratar de continuar grabando programas para Incluyendo, antes que se acabe mi audición.

Un sábado para Luciano

Jornada LA 2016 - 04 - 02

Foto: La Miguelito Pepe

Muchas y muchos de ustedes se preguntarán porque tardé tanto en escribir lo que sentí el pasado sábado 30 de enero en la Plaza Luciano Arruga. Pues simplemente estuve buscando una foto que sintetizara mis emociones. Porque si algo me dió cosquillas en el alma es la imagen que ilustra esta nota.

Todos los años, y siempre que el clima y mi cuerpo acompañen, estoy marchando o haciéndome presente en la Jornada por los Derechos Humanos que organizan los Familiares y Amigos de Luciano Arruga. El año pasado no llegué hasta el final porque el calor me abrasó y en esta oportunidad, tampoco, porque apareció el sueño justo cuando Nora Cortiñas estaba cerrando la actividad.

No es un sábado más. Desde que comencé a seguir el caso, traté de estar lo más cerca posible para brindar mi apoyo y solidaridad ante un hecho tan aberrante como le sucedió a este pibe villero que cada día lo conozco más a través de lo que expresan su hermana y su madre. Más aún, cuando dí clases justamente a pibes de la 1 - 11 - 14 o que venían del conurbano bonaerense. Las y los conozco. Sé como son. Callados. Sencillos. Tímidos. Alguno que otro, se podía llegar a pasar de mambo pero nunca hubo algún gran altercado que me inquietara.

Afortunadamente no hizo mucho calor y eso me permitió disfrutar de un amplio recorrido. Saludar a viejos y nuevos compañeros. No fuí con la intención de hacer una nota o un reportaje. Me convocó el ser y estar en una jornada para escuchar. Sí. Es algo que no hacemos a menudo, solemos hablar más de la cuenta y nos olvidamos del otro que sufre.

Las horas iban pasando. Al costado de la plaza, me encontré con un joven con discapacidad motriz. Apenas podía andar con su silla de ruedas, debido al mal estado de las veredas. Y me iba acordando de viejos casos de gatillo fácil. Por ejemplo, el de Lorena Santos, joven con discapacidad mental y que también usaba silla de ruedas para movilizarse, que fuese asesinada en 2012 durante un operativo policial que se realizó en su casa con motivo de un robo (1) o el de Luis Bolaño, con discapacidad motriz, que fue asesinado el 14 de marzo de 2009; es decir, a casi un mes y medio de la desaparición de Luciano, por un vigilador contratado por el municipio de Malvinas Argentinas (2).

Poco después, me acerqué a escuchar los testimonios y gritos desgarrados pidiendo justicia por los familiares de las víctimas de gatillo fácil. Ello me permitió comprobar el crecimiento de la cantidad de casos en los últimos años. Franco Zárate, es uno de ellos. "Teté" Obregón, es otro. Y el más conmovedor fue el de Karina Abregú, cuya hermana habló por ella, quien se encuentra con más del 50% de su cuerpo quemado e incapacitada para trabajar.

Pero me faltaba abrazar a esa mujer coraje que es Vanesa Orieta. ¿Dónde encontrarla en el medio de tanta gente? ¿Por dónde andaría?. Intuí que estaría dando notas en alguna parte de ese espacio verde gigante. De tanto caminar, la encontré frente a la pancarta "Luciano Arruga Ni ausente ni perdido Detenido desaparecido". Un poco más flaca, pero con la lucidez de siempre, estaba dando una conferencia de prensa a los medios alternativos que se acercaron a cubrir este día tan especial.

Luciano Arruga: Un sentimiento que no puede parar

luciano arruga - colegio

En un par de horas, estaré en la Plaza Luciano Arruga y antes de salir, fluyen las emociones y ese sentir tan especial para este día. No lo puedo evitar. Como he dicho más de una vez, y su hermana Vanesa lo sabe, podría haber sido un estudiante más en el colegio secundario de Flores donde daba clases.

Haberlo encontrado no significa dejar la lucha, sino redoblarla. Como han manifestado sus Familiares y Amigos en su agradecimiento público, acompañando sus sensaciones y vivencias como también la del resto de los familiares de las y los jóvenes asesinados por la represión estatal o desaparecidos por los mismos de siempre. Pero también aportando experiencias para que la lucha sea una sola. Y no me voy a cansar de decirlo: el enemigo es uno solo y se llama capitalismo.

Desde aquel 17 de octubre, no sólo ha cambiado Vanesa, como lo reconoció en el reportaje publicado en La Retaguardia. Creo que todas y todos hemos mutado de alguna forma. Las lágrimas son el síntoma de lo que acontece por dentro del alma. Nada más. Pero la verdad está en nuestro interior. El que nos empuja a seguir batallando por la memoria, la verdad y la justicia.

Luciano, joven, negro y villero, fue el disparador para comenzar a dar cuenta de lo que acontecía con las y los pibes de los barrios. Vanesa, su hermana y Mónica, su madre, los ejemplos para seguir la lucha en las condiciones tan desfavorables como ocurre en el medio de la pobreza.

Y hoy voy a estar y acompañar a todas y todos esos familiares que continúan esa lucha que parece inacabable. Más aún, en tiempos de derecha desembozada y de represión contante y sonante.

Pero prefiero recordar a ese pibe villero como la de un estudiante que se negó a robar para la policía. Y también a aquellos jóvenes con discapacidad que fueron asesinados por las balas policiales o burdamente encarcelados para justificar el esclarecimiento de un delito. No puedo omitir esto. A ese nivel llega la invisibilidad del colectivo de las personas con discapacidad. Pocos o muchos, no importa, pero también fueron alcanzados por las fuerzas represivas.

Me espera un largo viaje. La mochila ya está bastante liviana. Y quienes quieran ir, desde la Ciudad (casi) Autónoma de Buenos Aires, pueden tomar los colectivos 113 (todos los ramales) y 185 (Cartel Rojo), y desde nuestro olvidado conurbano bonaerense con los colectivos 284, Ramal Altos de Castillo y 378, Ramal por San Martín.

La cita es en Perú y Necochea, Lomas del Mirador. Y por si alguno se pierde, les dejo el mapita...

Mapa Plaza LA

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Volver al pasado

Documentos por favor

Nunca creí que iba a volver a mi infancia y adolescencia, a mi primera juventud, donde todo estaba prohibido. Y hay recuerdos que marcan a fuego. No solamente tenía que llevar la cédula sino también la del colegio, a pesar de usar el típico uniforme de saco azul y pantalón gris del Vieytes.

Pero hay más. Ser joven, ir vestido un poco desprolijo o no tanto a la moda, morocho o acompañados de amigos que nada tenían de rubio y menos aún, ojos celestes, era el clásico estereotipo de la requisa policial. Pasé por unas cuantas. Solo o acompañado. A mí no me lo pueden contar los jóvenes de la Revolución K.

Parece que fuese ayer, que un 24 de marzo de 1976 me dirigía a tomar el colectivo 63 para ir a la escuela "Jorge Newbery", en Villa del Parque. Esperé un largo rato y no venía ninguno. Vuelvo a casa y veo la tapa del diario Crónica: Cayó Isabel. Ahí comencé a comprender que se venía algo feo. Años más tarde, comenzaba a enterarme de las ausencias eternas.

El reciente fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad nuevamente pone en vigencia los viejos y conocidos Edictos Policiales, sancionados durante la dictadura de Onganía y muy utilizados durante la dictadura cívico - militar y eclesiástica de 1976, que avalan el conocido "olfato policial". Por otro lado, continúan las detenciones arbitrarias de pibes de los barrios pobres en Córdoba, a pesar del nuevo Código sancionado por la Legislatura provincial y no olvidemos lo que sigue sucediendo en Santa Fe, tal como ha comentado la compañera María del Carmen Verdú, referente de CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional).