Feliz año de luchas compartidas Mientras continúe la avanzada derechista, no podemos dar ni un tantico así de tregua. Hacerlo, sería suicida porque se avecinan nuevos hura...

Feliz año de luchas compartidas

2017

Mientras continúe la avanzada derechista, no podemos dar ni un tantico así de tregua. Hacerlo, sería suicida porque se avecinan nuevos huracanes contra el pueblo y las y los trabajadores. El vetador serial volvió a las andadas y la democracia representativa burguesa ya está agotada aunque, con dolor, es también nuestra responsabilidad. Con esto último, tampoco eximo a la dirigencia política de la autodenominada izquierda y de la burocracia sindical; ambas, de una u otra forma, están contribuyendo al avance capitalista en forma acelerada.

Eso es lo que nos deja este 2016. Hambre. Desocupación. Familias durmiendo en la calle. Avisos sencillos para intentar parar la olla. Despidos, encubiertos o no. Destrucción de la industria nacional. Extranjerización cada vez más creciente. Y como diría la compañera Nechi Dorado, todavía no abrimos los ojos acerca de la tragedia que estamos viviendo.

Es hora de agitar, sin pausa; de organizarnos, como sepamos y podamos; de avanzar en unión, unificando todas las luchas. No podemos seguir durmiendo la siesta, mientras compañeras y compañeros están cayendo en la desolación provocada por la desocupación que el designado Dujovne quiere incrementar. ¿Se imaginan a 4.000.000 de personas en la pobreza que se sumen a los que ya están en ella?. La cuenta cambia de 1 de cada 3 es pobre a, por los menos, 2 de cada 3.

¿No podemos darnos cuenta que la política económica y social es un arma tan letal como una bala de plomo? ¿No podemos ver el genocidio por goteo en los pueblos diezmados por los agrotóxicos y por la megaminería? Eso sin contar con la situación grave en la cual se encuentran los dos colectivos más vulnerables de nuestra sociedad: las personas con discapacidad y los pueblos originarios.

¿No podemos ver cómo se destruyen las fuentes de trabajo a partir de la apertura de las importaciones y del incremento de la explotación a los trabajadores registrados o no?. Eso tampoco lo ve la burocracia sindical, sea cual fuera su orientación política e ideológica.

Si no empezamos a comprender lo que está pasando, estamos al horno. Si no actuamos en unión, la burguesía tiene preparada la represión e inclusive, con fuerzas imperiales si fuese preciso. De hecho, Jujuy es el ensayo general de lo que se viene como antes lo fue Tucumán. No defiendo a Milagro Sala, sino que pretendo hacer ver que el Estado de Derecho se está haciendo añicos de la mano del gobernador Morales y su Poder Judicial cómplice. Imaginen si ese modelo se implanta en el resto de las provincias de nuestro país.

Por eso, este 2017 nos convoca a luchas compartidas más que sectoriales. Dejemos los egoísmos de lado y caminemos a la par. Marchemos en unión. Esquivemos las divisiones que se están armando, como le ocurre a la CTA  Autónoma o al electoralismo del FIT y del FIS. Si avanzamos en unión, podemos dar vuelta la página y luego nos quedará el desafío de como seguir caminando. De lo contrario, ganará la dictadura civil que vivimos actualmente.

El año próximo deberemos incitar al delirio y a la subversión como autodefensa necesaria para el pueblo y las y los trabajadores. Cada una y cada uno, desde su trinchera, sabrá hacerlo. Solamente falta animarse a conformar una masa contundente que diga basta a los desatinos del poder. Será David contra Goliat. Pero la historia ya la conocemos, sabemos que los muertos siempre los pone el pueblo.

Brindo por un año de luchas compartidas. Donde nadie sea más que nadie. Para que todas y todos recuperemos la dignidad perdida a manos del kirchnerismo y del macrismo. Y para eso, debemos armar una nueva alternativa política que nos permita construir otra Argentina.

¡ Feliz 2017 para todas y todos !