La última curva Llegó la última de mis etapas vitales. La que esperaba y no la veía venir. Aunque dure hasta el 2019, por ahora, resulta una transición por...

La última curva

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Llegó la última de mis etapas vitales. La que esperaba y no la veía venir. Aunque dure hasta el 2019, por ahora, resulta una transición por la cual estoy contento y triste a la vez. Apareció en pleno descanso y todavía no me ha caído la ficha.

Ocurre que me jubilé pero no como soñé. Por eso tiene esa mezcla agridulce en donde todo gira rápidamente. La alegría está empañada porque hubiese sido acompañada por un aula lleno de pibas y pibes. Me hubiese gustado retirarme dando clase pero no pude. Sin dudas, otro gallo cantaría si se hubiese producido.

Es la última curva, con pasos lentos, que comienzo a transitar por este mundo y soy consciente de ello. Pero no está muerto quien pelea. La lucha sigue. Las emociones brotan cuando se comparte este tipo de sucesos. Y los recuerdos empiezan a aflorar por todos los rincones.

Confieso que me siento raro. No esperaba semejante rapidez en este último tiempo. Estoy en el aire y soñando como siempre. Y si alguien espera que me quede quieto, se equivoca de cabo a rabo. Ocurre que, pese a todo, todavía tengo cuerda para rato. Por supuesto, melancolías al margen.

Tendré más tiempo libre. Disfrutar de mi madre. Estar junto a las y los compañeros, cada vez que pueda y sea necesario hacerlo. Y por sobre todas las cosas, escribir al libre albedrío porque aún hay mucho para decir, para pensar y para debatir en estos tiempos donde se jode con la memoria y se multiplican las y los Lucianos. Ni hablar de quienes hoy están sumergidos en la pobreza y en la indigencia. Cada vez son más.

Siempre a la izquierda, trataré de continuar dando testimonio como lo hizo Rodolfo Walsh. Es el mejor homenaje que se le puede hacer a 40 años de su desaparición.

La tele, un medio del cual tanto me enamoré con Barricada TV, está en la nebulosa. Y la derecha no descansa nunca, como tampoco perdona a sus enemigos pues los destruye. De allí, las dudas que buscaré disipar con compañeras y compañeros que la tengan más clara. Fue, es y será una experiencia de la cual salí fortalecido. ¿Para qué negarlo?, tengo miedo que lo obtenido se derrumbe como un castillo de naipes. Tal vez, sea lo que marca el destino. Mi deseo sigue, pero continuarlo requiere de ciertas seguridades que hoy no existen.

Aunque me restan trámites burocráticos, habrá más Gacetillas Argentinas y mucho más por este blog acompañadas por artículos para diversos sitios web. Como buen bicho inquieto, mis dedos teclearán más que nunca para apoyar y acompañar las causas justas y las necesidades del pueblo y los trabajadores.

Es la última curva. Lo sé. Lo tengo claro. Pero jamás me rendiré ante el enemigo que nos azota. Y mientras escribo estas líneas, sigo soñando con otra Argentina, otra Latinoamérica y otro mundo que merezca ser vivido con dignidad.

Algunas y algunos me dirán que siempre será la anteúltima. Es posible. No tengo egos negativos. Sé que hay quienes piensan que hago gala de mi soberbia. Se equivocan. Prefiero avanzar compartiendo a continuar en soledad. Como Osvaldo Bayer, estoy solo pero acompañado en lo real y en lo virtual. Y eso no es poca cosa...