Reencuentros, cansancios y futuros Nada es casualidad. La suma de reencuentros en estos meses, los cansancios que me agobian y los futuros definidos e indefinidos abonaron es...

Reencuentros, cansancios y futuros

Reencuentro AP

Nada es casualidad. La suma de reencuentros en estos meses, los cansancios que me agobian y los futuros definidos e indefinidos abonaron esta ausencia de comunicación durante casi dos meses. En todo caso, hay causalidades que provienen de mi fuero íntimo como de lo que está aconteciendo en nuestro país. Algo está cambiando y no sé bien para donde va a disparar el destino como decía Fidel Pintos, el genial cómico de las décadas del ' 60 y ' 70.

Solamente tengo la certeza de ir pasando de lo virtual a lo real. No tengo idea y menos aún, alguna brújula que me oriente. Fluye lo intuitivo entre pasado y presente. Como siempre, las ideas van y vienen al igual que las acciones para un futuro cercano que, desde luego, aún es incierto.

Reencuentros

Después de mucho tiempo, pude concurrir a las rondas de las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora y estar junto a Nora Cortiñas y Mirta Baravalle. Los trabajos que tuve toda mi vida me dejaron esa cuenta pendiente, porque siempre coincidieron los horarios y no podía concurrir. También alguna vez mi salud me jugó en contra. Son una verdadera caricia al alma, como los homenajes realizados al compañero Enrique "Cachito" Fukman en La Retaguardia y en la presentación de la revista "Tantas voces, tantas vidas".

Habitualmente suelo eludir las fotografías de ocasión. Pero ahora las acepto un poco más. Ocurre que solamente refleja un instante casual o no, y no muestran el verdadero sentir que fluye en mí cuando aparezco públicamente.

Nada es casualidad. La anestesia colectiva me obliga a salir a despertar a los dormidos, como suele decir Martín Almada, el descubridor de los archivos de la Operación Cóndor. Pareciera que no alcanza con escribir artículos o seguir batallando desde Incluyendo, ese programa que me permitió dar a conocer la invisibilidad del colectivo de las personas con discapacidad.

Pero también resultó ser la oportunidad de compartir con las y los compañeros. Desde un acto a una marcha. Pero en tiempos difíciles, llegó la hora de dar testimonio y acompañar a las y los de abajo. No es tarea para tibios. Hoy mismo todavía no se tomó conciencia quien es el enemigo y solamente se piensa en clave burguesa.

No obstante, pienso en la hora del retiro para seguir la lucha en la calle. No existe otra salida. Si no hay paz para el pueblo, que no la haya para el gobierno. Esto es, escribir menos y hacer más. Más allá de mi resquebrajada salud, tengo la conciencia de clase intacta, la misma que me lleva a apoyar, tal vez, más en lo virtual que en lo real, todas las luchas que se están llevando a cabo aunque sean pequeñas batallas, simples actos revolucionarios en algunos casos.

Cansancios

No hay error, es en plural. Lo físico y lo moral van tomados de la mano. La orgía burguesa está en ebullición, mientras las izquierdas no pueden organizar un cumpleaños de 15. Ello va desanimando poco a poco, sin ver la luz dentro del oscuro túnel en el cual estamos sumergidos.

Físicamente, estoy pagando los años de trabajo sin cesar tanto en la docencia como en lo periodístico. El cuerpo dijo basta y hubo que parar para no desgastarlo aún más. Pero el desengaño, la mentira y la hipocresía también hacen mella en él. Es una combinación fatal que no para de asediarme.

Entre ambos, por ahora, lograron que parara y descansara un rato largo. Pero lo intuitivo no es coincidencia ni casualidad. Tal vez era necesario el descanso del guerrero. Recuerdo que una compañera me preguntaba como podía hacer tanto en Gacetillas Argentinas. No le respondí. Pero era evidente que trataba de sobreponerme a ambos cansancios. No pude. Falta de concentración y de memoria hicieron que tuviera que dejar de escribir pero, además, cuando siento que la realidad me abruma resulta evidente que ello contribuyó a ese descanso obligado.

Lo mismo me pasó con mi programa Incluyendo. A duras penas pude terminar el ciclo de este año. Jamás tuve un papel en la mano. Ni cuando estaba dando clases ni haciendo televisión. Pero terminé envuelto en papelitos y notas como Minguito. Ahora, una nube de papeles invade mi escritorio. Nunca me había pasado.

Esta conjunción de cosas fue la que determinó el parate inesperado y de un día para el otro. ¿Habrá salida?. Creo que deberé confiar en la intuición que tenemos las y los sordos e hipoacúsicos. Ocurre que solemos percibir las cosas un poco más allá de lo habitual para otras personas. Serán otros tiempos. Otras formas. Distintas maneras. Pero la lucha sigue...

Futuros

El plural tampoco es mera coincidencia o casualidad. Proyectos no me faltan; lugares, tampoco y las ganas de seguir están por salir cuando menos lo piense. Pero depende de ciertas cuestiones que escapan a mi voluntad. Un trámite jubilatorio interminable, mientras el agobio laboral sigue haciendo mella en mi cuerpo; disfrutar a mi madre que, con sus casi 82 años, le da para adelante pese a los achaques pero también debo cuidarla y mi propia salud que me hace alguna jugarreta.

No pienso abandonar lo virtual, pero sí trataré de estar algo más en lo real. Es lo que ahora pienso e intuyo. Nada se pierde con intentarlo. Volveré a lo viejo. Al sistema de publicar artículos y reenviarlos a otros sitios web para no perder presencia e inclusive, incrementarla. El que piense que estoy buscando la fama, se equivoca de medio a medio. Pero existe un fenómeno que se viene repitiendo hace años en mi vida: todas y todos aquellos que se me suman terminan creciendo mucho más mientras sigo en el mismo lugar, como tapado, por quienes han crecido. Suelo decir que me va a tocar todo cuando tenga 80 años y ande con bastón... No sería nada extraño porque mi vida siempre fue una caja de sorpresas.

Gacetillas Argentinas seguirá su curso con muchas menos publicaciones. Inclusive, con más notas propias que ajenas sobre lo que acontece a nivel nacional e internacional. Al menos, trataré de reflejar lo más importante de aquello que los mentimedios ocultan.

Incluyendo depende de mi jubilación. Si sale por invalidez, no podré volver al aire porque me la pueden quitar por aquello de "una hora es trabajo"; es decir, pueden pensar que estoy trabajando cuando, en rigor de verdad, estoy militando y me sirve como terapia.

Los libros siguen en carpeta y seguirán su escritura, cuando el cuerpo me deje pensar y continuarlos.

De una cosa estoy seguro, los futuros serán de lucha permanente. Y hoy más que nunca, serán más de presencia real que virtual. Aunque soy escéptico, sigo soñando. Y sé que algunos sueños no se transformarán en realidad pero si no sembramos las semillas, ellas nunca germinarán. De eso se trata y en ese empeño, espero continuar mi tarea con más pausa, más realidad y algo más de paciencia que, por supuesto, no es mi virtud precisamente.

Reencuentros, cansancios y futuros se fusionan. Todo está por venir. Habrá que ver como salimos de esta encrucijada. No será fácil pero tampoco es imposible. Inclusive, me cuesta creer que haya escrito esta parrafada...

¡ Hasta la victoria siempre !