Militar, convocar y marchar Hace un tiempo atrás leía un comentario en Facebook acerca de la militancia, la convocatoria y la marcha, con respecto a la marcha del pasa...

Militar, convocar y marchar

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Hace un tiempo atrás leía un comentario en Facebook acerca de la militancia, la convocatoria y la marcha, con respecto a la marcha del pasado 24 de marzo. Y como bien me decía una compañera, no te guardés nada de nadita... Es cierto, suelo ser diplomático y evito discutir, más allá que lo tengo prohibido por prescripción médica, pero a veces es inevitable.

Y como le tenía prometido a Cachito Fukman, quien no tiene que ver con lo mencionado anteriormente, creo que es necesario aclarar el porqué de mi nula militancia en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, y de la figuración de mi blog Gacetillas Argentinas como convocante a la mencionada movilización.

Simplemente sucede que los horarios de las reuniones de dicho espacio coinciden con mi salida de mi horario laboral en el colegio donde aún trabajo y a ello, debe sumarse que mi precaria condición de salud no es estable debido al tratamiento que estoy haciendo. Por otra parte, siempre estuve en ese bando y Gacetillas Argentinas también. No va a ser la primera vez que se convoca a una marcha o se la difunda desde mi blog y que no pueda concurrir. El clima, también, suele hacerme pasar por jornadas embromadas que impiden mi presencia física. Por supuesto, el compañero de la Asociación de Ex - Detenidos - Desaparecidos me respondió que ya lo sabía.

Distinto fue el caso de la Campaña Nacional contra las Detenciones Arbitrarias, convocada por CORREPI y luego tomada como un nosotros por las organizaciones que concurrieron a la marcha del pasado 22 de abril con motivo de la conmemoración del 25º aniversario de la detención, tortura y muerte de Walter Bulacio.

De las cuatro reuniones, asistí a tres de ellas pero no pude ir, por el motivo que he mencionado antes, a la de la Comisión de Redacción. Fue comenzar a militar una causa, cuyas consecuencias se van extendiendo cada vez más y que también afecta a las personas con discapacidad, aunque no lo parezca.

Militar, convocar y marchar puede ser tomado como una implicación en continuado. Es participar en las reuniones para, luego, convocar y marchar. En esta oportunidad pude hacerlo porque todo coincidía. Desde el horario a la modalidad de trabajo. Hasta concurrí a la conferencia de prensa en la Legislatura porteña.

Siempre fue mi preocupación la participación de las personas con discapacidad. No es fácil que ello ocurra en el colectivo que integro por mi condición de persona con discapacidad auditiva (y algo más, agregado hace un tiempito). Desde el transporte inaccesible a los escasos lugares para marchar en cada una de las convocatorias, se va destiñiendo el intento que algunas y algunos realizan. Por dicha razón, muchas veces, los esfuerzos son individuales más que colectivos aunque ello tiene otras causas más profundas que exceden a esta nota.

La Campaña Nacional contra las Detenciones Arbitrarias va a continuar. La marcha del 22 solamente fue el puntapié inicial. Y el documento consensuado lo explica claramente. Pero hay un dato en él que no es menor. Por primera vez, en muchos años, la discapacidad fue mencionada explícitamente al referirse a los afectados por el aparato represivo del Estado.

Desde luego, en cada una de las reuniones no ví a ningún representante de aquellas organizaciones que dicen defender los Derechos Humanos de las personas con discapacidad. Tal vez estarán más ocupadas en conseguir el subsidio de turno o la ubicación acomodaticia en los organismos estatales de asesoría, más que de contralor.

Y para mí fue un lujo. El respeto, la comprensión y la paciencia por parte de muchas y muchos compañeros, desde CORREPI al resto de las organizaciones participantes, fue algo que me conmovió. Y mucho más de lo que puedan pensar. De allí que tenga que agradecerlo. Porque fue mucho esfuerzo y sobre todas las cosas, porque me hicieron sentir uno de ellas y ellos. Más no puedo pedir.

Me acuerdo que alguien me preguntó, antes de integrarme a la cabecera (hasta ese punto fue el aprecio), si no venía alguien más conmigo. Simplemente le respondí que soy un medio. Un bloguero con discapacidad que se anima a luchar en solitario, mientras millones de argentinas y argentinos con discapacidad siguen siendo presas del puntero de turno o de la organización que supuestamente los representa. Luego tuve el placer de ser acompañado por los compañeros del SIPREBA. No hablamos mucho. Lo indispensable para participar de la marcha.

Marché porque estaba convencido, porque sabía que a Walter lo mató la policía y porque también el colectivo que integro suele ser afectado por las viles acciones de los uniformados de todos los colores. No distinguen entre un sordo y una persona con discapacidad mental leve. Ahí tenemos a Cristina Díaz Alem, enfermera de neonatología con discapacidad motriz, procesada por la represión en el Borda mientras los planificadores y ejecutores están sobreseídos o en libertad.

Ojalá que pronto se sumen otros integrantes del colectivo. Es más, las y los convoco a participar en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia o en esta Campaña. Y también a comenzar a organizarse por su propia cuenta. La defensa de nuestros derechos como colectivo tiene que ser realizada desde un nosotros y no, desde lo individual.

Desde aquí, mi agradecimiento a la Dra. María del Carmen Verdú y al resto de las y los compañeros por dejarme militar, convocar y marchar. Tal vez sea el inicio de una nueva etapa, retomando el legado de José Poblete, para reorganizar lo que quería: la unión y organización de todas las personas con discapacidad.