EL GRAN CIRCO. Si comenzamos a repasar los dimes y diretes de estas piruetas circenses desplegadas por los candidatos al Congreso Nacional, como a las Leg...

EL GRAN CIRCO.

Si comenzamos a repasar los dimes y diretes de estas piruetas circenses desplegadas por los candidatos al Congreso Nacional, como a las Legislaturas provinciales, nos encontramos con un desfile de equilibristas, trapecistas y, en gran abundancia, payasos...
 
También con esa sensación de estar en un gran circo, como meros espectadores, mientras la pobreza y la indigencia campean libremente al igual que los genocidas del Proceso y del gatillo fácil.
 
Desde luego, en la pista central, nos encontramos con el auspicio de la Regalería K con tal de encontrar espectadores para su espectáculo, que no ha trepidado en electrodomésticos y otros enseres al igual que los shoppings viajeros de Cristika; en suma, no ha reparado en gastos que pagamos todos...
 
En otra pista, nos encontramos con la gran Manzanera que busca arrear su ganado (perdón, su cuerpo de aduladoras de manzanas)de la mano de fieles discípulos que manejan discrecionalmente las cajas municipales...
 
Mientras tanto, la pista capitalina en pleno hervidero con el Títere Barbudo, que apenas alcanza a repetir su libreto estudiado y recitado antes de cada función; el Payaso Boquense, empeñado en dar saltitos como Firulete: salta Violeta... y la Gran Lora, cotorreando sin parar...
 
Hablando en serio... ¿hubo propuestas concretas?, creo que no existen pues se limitaron a los meros slogans estupidizantes, cuando no apelaron al remanido recurso de los actos inaugurales y de las concentraciones a discreción, previa compra de conciencias.
 
Es cierto, nos siguen vendiendo el gran circo llamado Argentina e imponiendo nuestro rol de espectadores, para seguir criminalizando la pobreza y continuar con su perpetuación, al igual que Martínez de Hoz, Cavallo y Menem.
 
Pero muchos de nosotros nos olvidamos que podemos dejar de ser espectadores y pasar a ser protagonistas. No se participa solamente con el voto del domingo, también construyendo alternativas políticas en cada manzana, en cada barrio, en cada ciudad, en cada provincia... Pero esa construcción, sin dudas, depende de nosotros porque debemos perder el miedo a decir las cosas por su nombre como además plantear las soluciones que nos parecen adecuadas para las diferentes problemáticas.
 
Estos equilibristas, trapecistas y payasos surgieron de este circo nacional, lo que nos debe llevar a pensar en la causa por las cuales actúan en cada función y si pensamos en la responsabilidad que nos cabe, deberíamos repensar una y otra vez lo que haremos el domingo 23.
 
Discapacidad, pobreza e indigencia es el producto de nuestra propia irresponsabilidad como ciudadanos, porque dejamos que la Argentina se transformara en este varieté en lugar de construir un país que merezca ser vivido y más allá, desde luego, de los condicionamientos imperiales tales como la deuda externa.
 
Tenemos una oportunidad para comenzar a expresar nuestro desagrado y nuestro repudio a estos cirqueros de izquierda y de derecha para que pongan las barbas en remojo y porque no, comenzar una necesaria reconstrucción desde abajo, desde el pié.
 
El domingo 23 puede continuar la historia o cambiarla, de nosotros depende...
 
Publicado en www.blogdiario.com , el 21/10/05