CROMAGNON: UNA LUZ HACIA LA JUSTICIA.   Más allá de la euforia de los familiares, sobrevivientes y amigos de las víctimas de la tragedia de Once, los 30 votos de los legislador...

CROMAGNON: UNA LUZ HACIA LA JUSTICIA.

 
Más allá de la euforia de los familiares, sobrevivientes y amigos de las víctimas de la tragedia de Once, los 30 votos de los legisladores porteños, incluído el del Chango Farías Gómez, constituyen solamente una tenue luz hacia la determinación de la responsabilidad política que le cabe al Jefe de Gobierno porteño, Dr. Aníbal Ibarra.
 
Sin dudas, no es para festejar pues, todavía, habrá que saber si existe la voluntad política para un juzgamiento en el plazo más breve posible o si esta decisión constituye, en el fondo, una forma de dilatar una destitución con argumentos bastante razonables, aunque también con un alto grado de interpretación subjetiva de los hechos. Dilucidar esta cuestión es crucial, pues el 10 de diciembre se modifica la composición de la Legislatura porteña y con ello, sobreviene la modificación de la Comisión de Juzgamiento aunque ello será motivo para la intervención de juristas debido a la ausencia de pautas al respecto en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.
 
Tal vez, de lo único que podemos estar seguros es que la pulseada entre el kircherismo y el macrismo no pudo soslayar la presión promovida por los grupos de familiares de las víctimas y diversos organismos de Derechos Humanos, al igual que gran parte de la opinión pública. Por este motivo, los legisladores no tuvieron otro remedio, amén de haber comprometido su palabra previamente, que votar la acusación contra Aníbal Ibarra bajo pena de caer en un desprestigio considerable, el cual hubiese ampliado el divorcio entre la clase política porteña y la ciudadanía.
 
En realidad, la verdad de la milanesa se encuentra en la conveniencia política, la que permitirá definir si esta suspensión formará parte de una puesta en escena para capitalizarse políticamente tanto para Kirchner como para Macri o bien, constituirá un avance sustancial hacia la asunción de responsabilidades en materia política derivadas del ejercicio de la función pública.
 
En el primer caso, aunque parezca contradictorio, beneficia al kirchnerismo pues le permite comenzar a construir un puente de plata hacia el 2007. Más allá de los futuros cuestionamientos que recibirá el Vicejefe de Gobierno, Jorge Telerman, debido a su nunca esclarecida relación con Chabán, resulta plausible que este interinato permitirá rearmar la estructura pejotista en la Ciudad con miras a un Alberto Fernández como futuro Jefe de Gobierno. Por otro lado, también permite un posicionamiento estratégico al macrismo, cuya sombra influirá sensiblemente en la gestión interina como asimismo en el resto de la coyuntura futura, mirando hacia la candidatura de Mauricio Macri. En el fondo, ambos miran la "caja"; es decir, el tercer presupuesto nacional...
 
Por lo segundo, podemos ser escépticos acerca de esta posibilidad aunque, sin dudas, la suspensión constituye una severa advertencia pues comienza a desdibujarse la sensación de impunidad de la clase política en sus funciones, lo que permitiría un nuevo proceso de relegitimación tan importante como las elecciones...
 
Ahora bien, ¿se llegará a la destitución de Ibarra?. Al respecto, debemos tener en cuenta que primará la necesidad de garantizar la gobernabilidad de la Ciudad y que ella, sin dudas, debiese dar lugar a la partida definitiva del suspendido Jefe de Gobierno. Sin embargo, la política porteña todavía es capaz de darnos sorpresas y todo dependerá de los líderes máximos, de los referentes nacionales de los legisladores pero también de la presión por parte de los familiares de las víctimas como de la opinión pública en general.
 
Ayer se encendió una lucecita de esperanza, como decía el Cardenal Samoré en ocasión del conflicto por el Beagle, para comenzar una nueva etapa en la cual pueda decirse que la política comienza a rendir cuentas a la ciudadanía pero ello no quiere decir que acontezca, porque todavía falta un largo camino por recorrer pues, como sabemos, las ambiciones de poder suelen ser infinitamente superiores a la conciencia cívica y van acompañadas de esa conciencia clasista que les impide ver las necesidades de los ciudadanos, pero sí advertir las propias...
 
Prof. Juan Carlos Sánchez
Cs. Jurídicas, Políticas y Sociales
(I.S.P. "Dr. Joaquín V. González")