Entre el recuerdo y el presente La foto que ilustra este nota fue sacada por el compañero Hernán Lo Iacono, el Pela para los amigos, dentro del lugar en donde se encuentra...

Entre el recuerdo y el presente

Compartiendo en la Carpa Villera

La foto que ilustra este nota fue sacada por el compañero Hernán Lo Iacono, el Pela para los amigos, dentro del lugar en donde se encuentran los huelguistas de hambre en la carpa que la Corriente Villera Independiente levantó en el Obelisco, hace ya tres semanas, en reclamo por la urbanización de las villas de la Ciudad.

El clima venía impidiendo que realizara esta visita. Desde que comenzó esta lucha, necesitaba acompañarla de alguna manera porque los recuerdos de mi niñez se acercaban demasiado. Un techo de chapa albergó sueños e ilusiones durante mi infancia en el barrio de La Paternal y he sentido lo mismo que las y los compañeros de las villas: las gotas frías que caían desde el techo y el despertar inquieto ante el frío intenso que inundaba Buenos Aires en aquellos años.

En realidad, la visita comenzó con esas partidas de casita robada que jugué con ellas. Un compartir que pronto derivó en una charla sobre sus vidas y su relación con mis experiencias vitales. Si bien mi impulso periodístico me convocaba para realizarles una nota, preferí no hacerlo. En rigor de verdad hubiese sido destruir el nosotros que se viene construyendo en esta verdadera acción política destinada a obtener una urbanización tan necesaria como urgente.

Por un rato, mi mente iba navegando entre aquellos años en el barrio de mi infancia y la actualidad que se me presentaba en aquel simple colchón. Un mazo de cartas poco distraía mis pensamientos, mientras iba charlando. Y menos mal que era la casita robada. Pensaba que estaban jugando al truco, un juego que nunca pude aprender porque no sé mentir... Esa fue la introducción que les gustó y la que provocó ese intercambio de vivencias a flor de piel.

Luego, metido de lleno en la tarea periodística, llegaron los reportajes y la firma del petitorio para continuar mi periplo por otro mundo. Más tarde, la charla debate me impactó. Las palabras de Ramiro Geber y Lucas Arrimada constituyeron una reafirmación de mis convicciones. A pesar de haber estudiado para dar clases de Derecho en la escuela media, a veces sigo pensando que lo jurídico suele estar torcido pues, como bien sabemos, está hecho a la medida de la burguesía y no, de los sectores populares.

La fundamentación del derecho a la protesta, por parte del Dr. Arrimada, docente de la Facultad de Derecho (UBA) en la cátedra del Dr. Gargarella, atrajo mi atención. No es habitual escuchar en un abogado afirmar que "el derecho a la protesta es el que nos permite obtener más derechos". Y me quedé con las ganas de hacerle un reportaje para ahondar en unos cuantos detalles. Otra vez será.

También me quedó pendiente una charla con las y los compañeros de La Poderosa. Si algo se pudo construir en el Barrio Zavaleta fue un medio de comunicación que no le escapa al bulto, con escritos ingeniosos e irónicos sobre la cruda vida que atraviesan. Y no se casan con nadie.

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Fueron hermosos momentos y me quedé con ganas de más. De seguir charlando con tantas y tantos luchadores que la vienen remando desde hace tiempo. Que solamente están pidiendo una vida digna. Como todas y todos nosotros. Tal vez tenga que prestarle mis audífonos a Mauricio Macri para que escuche o mis anteojos a Marina Klemensiewicz para que vea lo que acontece en esas barriadas de barro y pueblo. En una de esas, puede que surja esa voluntad política que hoy está ausente pero creo que sería en vano: solamente piensan en sus amigos y en sus buenos negocios, si es con Caputo mucho mejor...

Si continúa la lucha en la carpa, voy a volver. Será una forma de reencontrarme con muchas sensaciones olvidadas. Pero también otra forma de seguir apoyando a la Carpa Villera.