Entre La Paternal y Caballito Los recuerdos fluyen. Espinosa empredrada. Un baldío enfrente. La Unidad Básica en la esquina de Trelles y la del PC un poco más lejos, sobr...

Entre La Paternal y Caballito

l84coleLos recuerdos fluyen. Espinosa empredrada. Un baldío enfrente. La Unidad Básica en la esquina de Trelles y la del PC un poco más lejos, sobre Adolfo Dickmann. Otro mundo muy diferente al actual, donde todavía se podía estar en la vereda, andar en bicicleta y donde las y los vecinos estaban a la hora de ayudarse mutuamente.

La Paternal era barrio obrero con algunos aires clasemedieros y aún hoy lo es en parte, cada vez que recorro sus callecitas que tienen ese olor tan particular. Allí me crié y sigo añorando ese patio grande que estaba habitado por canarios y algún conejo que ha venido de visita, mientras los gatos caminaban por los techos.

Sin embargo, mis comienzos no fueron tan fáciles para algunas cosas; para otras, sí. He pasado por tres o cuatro jardines de infantes. Niño difícil, niño problema. Aún no se sabía el porqué de cierta insociabilidad con mis pares. Hasta el Colegio Claret me dió salida (menos mal). Pero el baño (aunque no lo crean) ha sido el oportuno salvador para aliviar mi introversión. Allí aprendí a leer a los cuatro años. Ocurría que siempre había diarios y revistas viejas, y quería saber que decían.

Pronto se sabría que "padecía" de disrritmia, un mal común entre los niños de mi edad, luego de los electroencefalogramas para saber que tenía en mi cabeza. Y después los psicólogos para saber el qué de mi conducta entre tímida y agresiva.

Pero mi infancia también me lleva a Villa del Parque, al "Jorge Newbery" de la calle San Blas. Si algo me llevó a comprender, en parte, al mundo fue el paso por esa escuela. Un Director como el Dr. Juan José Nigro nos enseñó a leer entre líneas a los diarios; una maestra, como Juana de Enríquez, nos enseñó a escribir y a entender ciertas abreviaturas como SIDE y otro maestro, como Carlos Prediguer, intentó enseñarnos matemáticas.

Antes, Sanidad Escolar pretendía que fuese a una escuela diferencial, ahora llamada "Especial", porque nunca podría cursar en una escuela común. Ese fue el diagnóstico de quienes habitaban Saavedra 15. Hoy se hubieran agarrado de la cabeza, si supieran que ya llevo casi 10 años de docente y de periodista.

Pronto conocería, por arriba, los pormenores de la política, lo que pasaba con el ERP y los Montoneros. También recibiría el primer par de zapatos del gobierno peronista de 1973 en la escuela. De allí que el peronismo fue lo primero que me marcó en lo político, aunque ya escuchaba hablar de Marx y del Che sin entender absolutamente nada.

No obstante, a los pocos años se descubriría mi hipoacusia tras infinitas visitas al pediatra y al otorrino. Ocurre que no existía la detección temprana en aquella época. Y también mi crónico astigmatismo que aún me acompaña. Todavía no se comprendía la relación entre la disminución de audición con mi desconfianza eterna y mi carácter jodido. Eran tiempos donde todo comenzaba a descubrirse.

Mi falta de audición estimuló lo que he de llamar un sexto sentido: la intuición. Me acuerdo que, tras la muerte de Perón en 1974, dije: cagamos... y así fue. Despues del Rodrigazo, no sabía cuanto pedirle a mi mamá para caramelos, porque los precios cambiaban al segundo.

Ya olía el golpe. No sabía exactamente de que se trataba, pero lo intuía, aunque jamás imaginé la tragedia posterior. Me acuerdo que el 24 de marzo fui a tomar el 63 a la esquina de Trelles donde paraba, y leo las tapas de Crónica: Yo me borro. Era la frase de Casildo Herreras, el entonces Secretario General de la AOT (Asociación Obrera Textil). En parte, alegre porque no había clase pero algo me bullía por dentro.

Al poco tiempo, me enteré que nos mudábamos a Caballito. Ya había conocido las Vacaciones Alegres del Club Ferro Carril Oeste. Pero la melancolía por Paternal aún me dura.

Fue una etapa hermosa. Pocos amigos, pero fieles, aunque la vida nos llevó por rumbos diferentes. Pasaba del barrio obrero al barrio careta, al mismo que Charly García definió muy bien: quiere ser Barrio Norte pero no puede ser.

Mucho después, hace un par de años, me entero que Paternal era el barrio de Raymundo Gleyzer y que el Vieytes era el colegio donde había hecho la secundaria. Pero esa es otra historia...

En 1977, ya todo era silencio y Rodolfo Walsh lo denunciaba en su "Carta Abierta a la Junta Militar". Era una época para hablar poco y llevar documentos encima.

Había comenzado la noche en la Argentina...