De olvidos y olvidados... Desde hace tiempo vengo advirtiendo que la memoria de las y los argentinos es groseramente frágil. Imperio de los nuevos tiempos, todo tran...

De olvidos y olvidados...

OlvidadosDesde hace tiempo vengo advirtiendo que la memoria de las y los argentinos es groseramente frágil. Imperio de los nuevos tiempos, todo transcurre aceleradamente y corremos detrás del último adelanto técnico o del último grito de la moda.

Esa fragilidad es la que nos lleva a la evaporación de aquellos hechos que marcaron una época y que, a veces, suelen repetirse con las diferencias conocidas. ¿Es casual o causal?. El interrogante no es un dato menor en los tiempos que corren, cuando la coyuntura actual nos debería indicar que repasemos lo sucedido en nuestro pasado reciente.

Los pobres, las personas con discapacidad y las víctimas del Terrorismo de Estado, junto con las del gatillo fácil, son los que son olvidados eternamente al igual que las circunstancias por las cuales muchas y muchos hoy están en esa situación por motivos conocidos y no tanto...

Durante la Jornada Cultural por los Derechos Humanos de los Pibes, el compañero Oscar Ciancio hablaba de los "desaparecidos sociales", una categoría que acuñé hace unos años escribiendo algunos artículos sobre el colectivo con discapacidad, de las y los locos -tal vez más cuerdos que nosotras y nosotros- que son olvidados por sus familias y el Estado pero también lo podemos extender a quienes tienen o adquirieron una discapacidad o fueron víctimas del genocidio de la dictadura y de las policías bravas provinciales.

Ocurre que no es casualidad. El capitalismo necesita invisibilizarlos; por un lado, para que pueda subsistir el sistema para unas pocas y pocos y por otro, para evitar que crezcan líderes que puedan cuestionarlo. Para ello se sirven de los medios masivos de desinformación, los cuales solamente procuran difundir aquello que convenga a los intereses de clase, junto a los líderes políticos -la plutocracia, como diría el colega Andrés Sarlengo- para gerenciar la dominación que es asegurada por las fuerzas represivas; más aún, cuando con aumento van a reprimir más contentos...

De olvidos y olvidados. Mientras la memoria es mala palabra para el poder, cuando intentamos enfrentarnos a él, algunas y algunos intentamos refrescarla de alguna manera. Escribiendo. Poniendo el cuerpo; en mi caso, cuando puedo y apoyando cualquier instancia de construcción colectiva que lleve a otro mundo, a otra sociedad distinta.

Demasiados olvidos y bastantes olvidados hay en la sociedad argentina y latinoamericana, pero es hora de continuar reescribiendo la historia, una y otra vez, para que todas y todos tomemos conciencia acerca de las causas por las cuales muchos sectores sociales están sumergidos para actuar en consecuencia.

Caminemos y no corramos, observemos y no miremos al pasar, conversemos y dialoguemos más con nuestros semejantes para que podamos llegar a otra sociedad diferente, donde podamos sentarnos a la mesa sin diferencias y sin olvidos ni olvidados.