Volver al pasado Nunca creí que iba a volver a mi infancia y adolescencia, a mi primera juventud, donde todo estaba prohibido. Y hay recuerdos que marcan a ...

Volver al pasado

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Nunca creí que iba a volver a mi infancia y adolescencia, a mi primera juventud, donde todo estaba prohibido. Y hay recuerdos que marcan a fuego. No solamente tenía que llevar la cédula sino también la del colegio, a pesar de usar el típico uniforme de saco azul y pantalón gris del Vieytes.

Pero hay más. Ser joven, ir vestido un poco desprolijo o no tanto a la moda, morocho o acompañados de amigos que nada tenían de rubio y menos aún, ojos celestes, era el clásico estereotipo de la requisa policial. Pasé por unas cuantas. Solo o acompañado. A mí no me lo pueden contar los jóvenes de la Revolución K.

Parece que fuese ayer, que un 24 de marzo de 1976 me dirigía a tomar el colectivo 63 para ir a la escuela "Jorge Newbery", en Villa del Parque. Esperé un largo rato y no venía ninguno. Vuelvo a casa y veo la tapa del diario Crónica: Cayó Isabel. Ahí comencé a comprender que se venía algo feo. Años más tarde, comenzaba a enterarme de las ausencias eternas.

El reciente fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad nuevamente pone en vigencia los viejos y conocidos Edictos Policiales, sancionados durante la dictadura de Onganía y muy utilizados durante la dictadura cívico - militar y eclesiástica de 1976, que avalan el conocido "olfato policial". Por otro lado, continúan las detenciones arbitrarias de pibes de los barrios pobres en Córdoba, a pesar del nuevo Código sancionado por la Legislatura provincial y no olvidemos lo que sigue sucediendo en Santa Fe, tal como ha comentado la compañera María del Carmen Verdú, referente de CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional).

Volvimos al ' 76, pero en democracia, con tres lapiceras que definen todo a puro decreto y la complicidad kirchnerista. Pero no fue sorpresa para nadie, aunque no se advierte una clara respuesta social contundente. Porque este regreso, anticipado por María Eugenia Vidal tras ganar la elección provincial en un acto fallido al hablar en pleno festejo, hiere de muerte a los Derechos Humanos.

La justicia sigue cómplice al igual que en la década del ' 70. Las policías provinciales se sienten a gusto para poder reprimir a quien se le dé la gana. Y los representantes del pueblo siguen de vacaciones, junto a la burocracia sindical.

Mucho me temo que si la resistencia no comienza de inmediato, el macrismo arrasará con todo lo que tenga a su alcance. No podemos ni debemos olvidar que el actual presidente es admirador del fallecido Brigadier Orlando Cacciatore, tal como lo ha declarado en la campaña electoral por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad en el 2007. Pero resulta que nuestra memoria es una aliada fundamental para darnos cuenta de quienes son los enemigos del pueblo y de los trabajadores, aunque será nuestra lucha la que dará cuenta de nuestro rechazo a este nuevo capítulo neoliberal comenzado en el ' 76, reiniciado en los ' 90 y que, ahora, ha regresado en pleno siglo XXI.