DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER: APRENDAMOS DE ELLAS...   En los últimos tiempos, cada uno de los hechos significativos que acontecieron en nuestro país y en el mundo tuvieron como protagonista...

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER: APRENDAMOS DE ELLAS...

 
En los últimos tiempos, cada uno de los hechos significativos que acontecieron en nuestro país y en el mundo tuvieron como protagonista al género femenino, aquel que, muchas veces y por no decir la mayoría de ellas, suele ser discriminado en los más diversos ámbitos sociales y políticos.
 
Aún hoy, y pese a la existencia de la Convención Internacional sobre los Derechos de la Mujer, todavía encontramos que la gran mayoría de este colectivo sigue sufriendo el menoscabo en sus derechos por su propia condición, desde lo laboral a lo familiar. Desde la desigualdad en las remuneraciones con respecto al género masculino, debido a la falta de percepción de la verdadera capacidad laboral de las mujeres a la violencia sistemática, con saldos pavorosos en Centroamérica y en particular, por los feminicidios en Ciudad Juárez, nos encontramos con un panorama ante el cual debemos horrorizarnos teniendo en cuenta que la mujer nos da la vida, nos cuida y nos acompaña desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.
 
Sin embargo, el liderazgo femenino, favorecido por el movimiento feminista de los años `70, viene creciendo sustancialmente a partir del reconocimiento de derechos pero que, muchas veces y al igual de lo que acontece con las personas con discapacidad, suele ser demorado ante la lentitud de los tribunales y del desdén policial, lo que conspira contra el ideal de la igualdad de oportunidades en forma sustantiva.
 
En la Argentina, fueron las Madres y Abuelas, como Nora Cortiñas de las Madres Línea Fundadora,entre otras, las que iniciaron el protagonismo femenino en materia política y social que luego fue continuado por muchas otras en demanda de justicia, como María Teresa Schnack; quien, aún hoy, sigue el derrotero iniciado para el esclarecimiento del asesinato de su hijo poeta, Sergio Schiavini, a manos de las balas de la Bonaerense.
 
Desde la discapacidad, podemos encontrar fieles representantes del género en nuestro país, tales como Gladys Ferrara, del Grupo Quiero Vivir Hoy; quien, pese a las mil y una chicanas de los tribunales nacionales, sigue bregando por la accesibilidad en el transporte y Ana María Martínez, Presidente de la Asociación de Familiares y Personas con Discapacidad de la Costa del Río Uruguay; quien, con su hija con discapacidad Violeta y acompañada por un grupo de madres en la ciudad de Colón de la Provincia de Entre Ríos, trabaja por el merecido reconocimiento de derechos a nivel provincial y nacional al colectivo de las personas con discapacidad y que, hoy día, la encuentra en el corte de su ciudad en la plena convicción de la contaminación de las pasteras de Fray Bentos.
 
En Latinoamérica, encontramos a las  madres, esposas, hermanas e hijas de los Cinco, de los encarcelados injustamente por el Imperio, las que siguen luchando por la libertad de sus hijos, maridos, hermanos y padres en los más diversos ámbitos nacionales e internacionales para poder reencontrarse con ellos. También podemos resaltar la labor de Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz, quien, a través de su fundación, prosigue su tarea humanitaria en Guatemala.
 
Y resulta de indiscutible actualidad, el surgimiento de Cindy Sheenan, madre de un soldado muerto en Irak, recientemente detenida en Nueva York; quien continúa en la lucha para detener la guerra imperial, en manos del Hitler del Siglo XXI, Georges W. Bush. Su participación en la Contra Cumbre en Mar del Plata y en el Foro Social Mundial realizado en Caracas, permitió conocer su esencia y sus valores, los que ha puesto de relieve en la continuidad de su reclamo por el cese de una acción militar tan inhumana como injusta, pese a los halcones y a los neocons.
 
Seguramente, existen muchas madres, hermanas e hijas que bregan por sus derechos y que sostienen su hogar como pueden, debiendo rendirse homenaje a su labor desinteresada que realza su belleza, esa que verdaderamente vale y que no tiene precio.
 
Por eso, aprendamos de ellas... De quienes, pese a las oscuras vueltas del destino, siguen trabajando por un mundo mejor para sus hijos y sus nietos sin ponerse a pensar en el qué dirán, ni someterse a las presiones ejercidas desde el poder.
 
Tal vez, el mejor homenaje que podemos hacerles a las continuadoras históricas de la masacre del 8 de marzo de 1857 es, precisamente, aprender lo que ellas nos enseñan todos los días en nuestra casa, en nuestro trabajo y en su vida en sociedad. Desde acompañarlas en sus alegrías y en sus tristezas como también en sus acciones decididas por la verdad y la justicia, lo que no es poca cosa teniendo en cuenta la actual coyuntura histórico social.
 
Aprendamos de ellas... Y así es posible que podamos construir otro mundo con plena igualdad de oportunidades y en donde el género, la raza, la filiación política o la condición psicofísica dejarán de ser el obstáculo para la inserción socio laboral. Por supuesto, del género masculino también depende y entonces, los invito a dejar los prejuicios para ingresar en una nueva etapa donde todas y todos podamos formar parte de este mundo, aunque éste sea tan problemático y febril como el actual.   
 
 
     Prof. Juan Carlos Sánchez
Cs. Jurídicas, Políticas y Sociales
(I.S.P."Dr. Joaquín V. González")