CRÓNICAS DE UNA MARCHA: ENTRE LA AMBICIÓN Y LA VERDAD.   El pasado viernes 24 se realizó la conmemoración organizada por el Encuentro 30 Años Memoria, Verdad y Justicia, el que aglutinó a 356...

CRÓNICAS DE UNA MARCHA: ENTRE LA AMBICIÓN Y LA VERDAD.

 

El pasado viernes 24 se realizó la conmemoración organizada por el Encuentro 30 Años Memoria, Verdad y Justicia, el que aglutinó a 356 organizaciones de Derechos Humanos, políticas, sociales, culturales y barriales, mediante una movilización desde Plaza Congreso a la histórica Plaza de Mayo para culminar con la lectura de la Carta a la Junta Militar, escrita por Rodolfo Walsh y del documento  “24 de marzo de 2006: 30.000 razones para seguir luchando”, el que fuese consensuado, desde la finalización de la Contra Cumbre de Mar del Plata hasta horas antes del inicio de esta convocatoria multitudinaria que congregó a 100.000 personas, por una gran mayoría de ellas a excepción de las Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), los Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y el Servicio de Paz y Justicia, las que, según el comunicado emitido por la Asociación de Ex – Detenidos Desaparecidos, Liberpueblo, la Liga por los Derechos del Hombre y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) y verificado en el sitio web www.30anios.org.ar , también han convocado a esta importante marcha.

 

Podemos hacer un repaso mental de lo vivido en esta jornada histórica que convocó a numerosas familias con sus hijos y nietos, al igual que jóvenes militantes con sus pancartas. Sin embargo, al comenzar a recorrer el trayecto, desde la Plaza de los Dos Congresos, por la Avenida de Mayo, se pudo advertir la presencia del Movimiento Barrios de Pié y del Movimiento de Unidad Peronista (MUP), con sus nutridas columnas, con la clara intencionalidad de retrasar el avance de la larga columna conformada por el resto de las organizaciones políticas, sociales, culturales y estudiantiles, transformándose en una amplia valla humana para, inclusive y si ello fuera posible, impedir el acceso mediante la ocupación de la Plaza de Mayo al igual que en el acto de repudio a Bush, pero sin policías...

 

Dicha ocupación fue aprovechada con la notoria intención de perturbar la lectura del documento que hemos mencionado, mediante la actuación de un grupo minúsculo que agredió a “los locutores y a las compañeras y compañeros designados como responsables del palco”, según lo expresado en el comunicado de los organizadores, en una nueva intentona de la ambición kirchnerista por la ocupación omnipresente de todos los espacios políticos y sociales en los cuales se intente discrepar del discurso oficial. Solamente, a partir de las 19.30 horas, las columnas que habían obstaculizado el paso comenzaron a desplazarse lentamente hacia la Avenida Rivadavia para dirigirse por la calle Reconquista y dejando ingresar, de esta forma, a las columnas numerosas que estaban esperando desde las 18.30 horas, luego del intento de hablar por micrófono de la Presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, Sra. Marta Vázquez, a pesar que ello no estaba previsto por la organización del acto, para desmentir la firma del documento que estaba siendo leído en ese momento y tal como lo han descripto los medios de comunicación.

 

Sin embargo, si tenemos en cuenta el comunicado emitido por las principales organizaciones que no adhirieron a las palabras del mencionado comunicado, éstas expresaron su disenso con su contenido al igual que su repudio ante la imposibilidad de expresarse y la utilización del discurso por parte de “organizaciones que priorizan sus intereses partidarios”, en una visión bastante estrecha por cierto.

 

A través de esta recorrida, hemos podido advertir claramente los hechos sucedidos pero nos queda, sin duda, un análisis necesario para reflexionar sobre ellos con el fin de discernir la realidad que encierra verdaderamente.

 

Más allá de las precisiones de los comunicados de prensa emitidos por ambos grupos de organizaciones de Derechos Humanos, queda sumamente claro el tenor del disenso con respecto a la declaración leída en la mítica Plaza, al igual que el intento del Gobierno Nacional de neutralizar el notorio disenso con el discurso oficial luego de ver imposibilitadas sus intenciones de capitalizar políticamente este aniversario del golpe, mediante el balconeo típico del folklore peronista, junto a los bastiones de las Madres y de las Abuelas de Plaza de Mayo que están firmemente alineadas con el kirchnerismo.

 

Las declaraciones del Ministro del Interior, Dr. Aníbal Fernández, contribuyeron a echar más leña al fuego al definir los incidentes como los realizados por una “izquierda siniestra”, olvidando que ese tipo de expresiones fueron las que llevaron al horror de los años de plomo y que no condicen con su propia condición de hombre de Estado en una democracia que, aún hoy, sigue sin responder a las numerosas demandas sociales.

 

Ahora bien, ¿cuál es el verdadero espíritu de los Derechos Humanos? ¿el del recuerdo del pasado para corregir los errores y enfrentar los nuevos desafíos del presente o la simple memoria anestesiada por un feriado y sin otro objeto que el rédito político inmediato?. Dos preguntas que, ante los hechos acontecidos, necesitan una clara y contundente respuesta para esclarecer el verdadero significado de las conductas de las organizaciones que convocaron y firmaron el documento alusivo o que simplemente hicieron una mera convocatoria por el rito de la historia como de un Gobierno que, una vez más, se encierra en la típica soledad del poder para seguir el modelo neoliberal a rajatabla, cruel herencia de una dictadura sangrienta y que fue perfeccionada en democracia durante el menemismo y sus continuadotes.

 

Sin dudas, con respecto al primer interrogante, debemos comenzar a comprender que los Derechos Humanos están basados en el respeto al derecho a la vida y a la dignidad humana, lo cual debe ser imperativamente garantizado por el Estado de acuerdo al Derecho Internacional vigente y ratificado de acuerdo a las normas constitucionales. Esto  implica una condena absoluta a las aberraciones del pasado reciente de la Argentina y de Latinoamérica como también a la continuidad de los cimientos establecidos el 2 de abril de 1976 por José Alfredo Martínez de Hoz, los que sumen en la pobreza y en la indigencia a una gran mayoría de la población argentina, incluyendo a un colectivo indefenso como el de las personas con discapacidad. No solamente se mata con balas, bombas o bayonetas y se tortura con crueldad indefinida por cualquier medio físico, sino que también la política económica y social, cuando se planifica y ejecuta sin tener en cuenta la abrumadora realidad social existente, constituye un arma para la violación de esta categoría de derechos cuya vigencia efectiva depende del poder del Estado y de una ciudadanía dispuesta a defenderlos. He aquí una parte de la cuestión...

 

Con respecto al segundo,  resulta una excelente forma de intentar un análisis de la especulación política y de la manipulación informativa que enmarcó la organización y la ejecución de un acto conmemorativo, para esclarecer las intencionalidades en cada uno de los actores principales.

 

Por un lado, un kirchnerismo en contínua acumulación de poder - ¿acaso no es una verdadera exageración? – que no trepida en medios para ello y que pretendió valerse de una fecha significativa en el imaginario colectivo para sus propios fines, a lo que se suma una manipulación de la información a manos de los multimedios que comenzó, desde el inicio de la marcha, con el bombardeo televisivo de los incidentes del escrache a Martínez de Hoz y que continuó durante el resto de la cobertura informativa, para mostrar una imagen distorsionada de lo que acontecía y de acuerdo con los fines propios del Gobierno Nacional.

 

Por otro, nos encontramos ante un evidente dilema de las organizaciones que convocaron al acto: ¿El pasado o el presente y futuro en relación con los Derechos Humanos?. Si bien el aniversario ameritaba una evocación y un debido homenaje a quienes han sufrido los vaivenes de un régimen que se jactaba de “eliminar por último a los indiferentes”, ello no obstaba a una reconsideración de la verdadera concepción de los Derechos Humanos, al igual que la de su realidad actual, teniendo en cuenta una coyuntura sumamente desfavorable en términos económicos y sociales en forma significativa, aunque ello sea minimizado por el Gobierno Nacional.

 

Sin dudas, cuando aún faltan muchos nietos que deben recuperar su identidad, lo que constituye un objetivo importante y significativo a 30 años de la mayor tragedia de la historia argentina, tampoco es menos cierto que la mejora en la distribución del ingreso y la generación de empleo genuino, al igual que la inclusión de las minorías discriminadas en todos los órdenes, también lo constituyen en grado sumo. Entender a los Derechos Humanos como algo inherente al pasado es no comprender su verdadera dimensión y más aún cuando, aún hoy, varios protagonistas de la clase política durante la dictadura militar siguen en funciones y otros siguen transitando las calles de la Argentina, sin rendir cuentas por su colaboración desde la civilidad.

 

Entre la ambición del kirchnerismo y la verdad inapelable de la cruda realidad frente al discurso oficial, ha transcurrido un nuevo aniversario y una nueva conmemoración de un hecho histórico que marcó el inicio del horror. Y cuando la especulación política prima sobre los deberes de los gobernantes e impulsa actitudes como las que hemos descripto y analizado, solamente nos queda el recurso de seguir sosteniendo que los Derechos Humanos tendrán vigencia en nuestro país cuando, de una buena vez, se comprenda que el Estado debe cumplir con su verdadero rol: el de garantizar su vigencia mediante la adopción de políticas tendientes a moderar las tensiones sociales y económicas. Por supuesto, ello está en nuestras manos como ciudadanos pero también en las de quienes hoy constituyen la clase política, sean ocupantes de los cargos o no...

 

 

     Prof. Juan Carlos Sánchez
Cs. Jurídicas, Políticas y Sociales
(I.S.P."Dr. Joaquín V. González")