La barbarie de Puente Avellaneda     Un conflicto sindical. Una moto conducida por un hombre con discapacidad que llevaba a su esposa al Hospital Argerich, debido a pérdid...

La barbarie de Puente Avellaneda

 

 

colaborar discapacidad motrizUn conflicto sindical. Una moto conducida por un hombre con discapacidad que llevaba a su esposa al Hospital Argerich, debido a pérdidas causadas por su condición de embarazada, que intentaba pasar por la marea humana en el Puente Avellaneda. Y terminó de la peor manera, porque a él lo arrojaron desde 2 metros de altura mientras ella estaba desesperada por su propia situación y la de su marido.

La disputa entre los gremios de Portuarios y Guincheros revela como se dirimen las diferencias entre sindicatos que comparten un mismo lugar de actividad, pero podría extenderse a lo sucedido con el asesinato del obrero del SITRAIC a manos de los matones del buchón Gerardo Martínez, de la UOCRA. Sin dudas, demuestra los extremos de la condición humana que llevan a olvidarse de la existencia del otro. Otra consecuencia más del capitalismo en el cual vivimos y supimos conseguir.

Pero lo ocurrido con este muchacho con discapacidad motriz, el cual perdió su pierna ortopédica al ser arrojado violentamente, merece un repudio generalizado y una debida reparación por parte de los entes obligados para que pueda recuperarla.

Sin dudas, su discapacidad es invisible y ello no pudo ser advertido por quienes cortaban el puente. Pero tampoco sabemos si este joven se los mencionó y tan sólo se refirió a la situación de su mujer al intentar pasar. Con seguridad, este hecho quedará impune como otros tantos en donde la barbarie se impone a la racionalidad para dirimir los conflictos.

El tratamiento mediático también merece ser calificado de bárbaro. Clarín habló de discapacitado. Página 12 directamente lo omitió y tan sólo se limito a decir que después se supo que tenía una pierna ortopédica. Ni hablar de los medios televisivos, claro está.

¿Hasta cuándo seguirá este tipo de accionar sindical? ¿Cuándo los medios comerciales y sus periodistas comenzarán a conocer la discapacidad, al menos, en sus aspectos básicos y llamar a las personas por su propia condición?. Son dos interrogantes que tienen una clara y contundente respuesta; a lo primero, el patoterismo sindical terminará cuando efectivamente se democraticen los sindicatos y el Estado cumpla con su rol esencial para detener a los autores de este tipo de hechos mientras que lo segundo me hace ruido y me acuerdo de la entrevista a Luis Giuliani, en mi programa Incluyendo, donde afirmó que "los medios solamente se ocupan de nuestras miserias" como también me obliga a afirmar que, de una buena vez, el Estado y las personas con discapacidad comencemos a exigir que se visibilice a los integrantes del colectivo por su verdadera esencia, por la de las capacidades diferentes antes que sostener que no tienen capacidad para nada.

Para pensar y para actuar en consecuencia...