Crecer entre los ' 70 y los ' 80   Muchas y muchos de mi generación estamos como el jamón del sandwich, con una infancia atravesada por el último peronismo y los horrores d...

Crecer entre los ' 70 y los ' 80

 

chicos_calle_2Muchas y muchos de mi generación estamos como el jamón del sandwich, con una infancia atravesada por el último peronismo y los horrores de la dictadura genocida, porque nuestra formación política se hizo a escondidas y luego pudo expandirse con el regreso de la democracia burguesa.

Del regocijo peronista en el ' 73 al silencio del 24 de marzo, apenas tuvimos tiempo de comprender algo de lo que acontecía. Mucho dependía de la familia en la cual estuviéramos. Algunas estaban comprometidas con el proyecto del FREJULI o de la UCR, mientras otras militaban en las organizaciones que llevaban a cabo la lucha armada. Los diarios apenas reproducían lo que convenía al poder económico. Clarín y La Nación no mienten ahora, mintieron siempre al igual que el resto de los medios radiales y televisivos de la época.

De allí que la lectura de algunos textos que circulaban en forma clandestina nos permitió tener una vaga idea, aunque no tuviéramos la formación necesaria para comprenderla. Esto último comenzaría a tomar forma durante la rígida secundaria que atravesamos y en general, de la mano de los que se animaron a transmitirnos algunas cosas básicas.

Durante los ' 80 y a medida que se acercaba la restauración democrática, unos pocos llegábamos a la Universidad arancelada y con un férreo control ideológico. Pero algunos logramos sortear dichos obstáculos para leer y escuchar lo prohibido. Pronto comprendimos el horror ante ciertas ausencias notables en nuestras familias o en nuestras escuelas.

Desde 1983, crecimos de golpe y comenzamos a descubrir otro mundo, otras experiencias y rescatamos vivencias que se amalgamaron con nuestra existencia. No fue fácil descubrir el marxismo y el guevarismo, o el mismo peronismo revolucionario... Poco a poco fuimos recorriendo libros y textos que fuimos encontrando a nuestro paso para intentar construir nuestro ser político.

Gracias a Internet, muchas y muchos descubrimos otro mundo para, luego, consolidar nuestra formación y algunos militaron en diversos espacios. Otros nos pusimos a la vanguardia de los Derechos Humanos y procuramos sumarnos a la lucha por su efectiva vigencia.

Pero aún hoy seguimos aprendiendo para lograr construir una militancia auténtica en nuestras convicciones. No siempre nos metimos en los partidos políticos porque veíamos que sus estructuras perpetuaban lo establecido por sus dirigentes. Y algunos militamos causas por nuestra cuenta, con ímpetu propio, buscando modificar la realidad existente.

Queda mucho camino por recorrer para encontrar esa identificación necesaria para transformarla en praxis. Y todavía debemos superar muchas consecuencias del pasado reciente que nos impiden, en parte, hacerlo para llegar al objetivo. Será cuestión de poner manos a la obra para construir una nueva alternativa política de izquierda que permita superar el espíritu neoliberal que hoy reina y así encarar la necesaria segunda independencia que nuestro país necesita.