8 M: Aborto, Ni Una Menos y el rol de los varones Foto : Perfil Un amigo peroncho me preguntó si iba a escribir algo acerca del aborto. Tan sólo le respondí: veremos… Ocurre que no resulta ...

8 M: Aborto, Ni Una Menos y el rol de los varones

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Foto: Perfil

Un amigo peroncho me preguntó si iba a escribir algo acerca del aborto. Tan sólo le respondí: veremos… Ocurre que no resulta fácil hacerlo por cuanto soy varón y para colmo, con tres discapacidades. Por ende, conviene separar los tantos para que se entienda mi posición, la cual también incluye mi experiencia de vida.

Aborto

Es bastante conocida mi postura como abortista. Reconozco el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. Para mí no es algo nuevo, pues he conocido a mujeres que han abortado. La cuestión pasa por el clasismo existente: aquellas de clase alta y media pueden hacerlo pagando en cualquier clínica privada, sin recibir objeciones, mientras que las de clase baja y trabajadoras no tienen los medios para hacerlo. Así se mueren 500.000 integrantes del género femenino por año en nuestro país.

La movilización del 8 M fue multitudinaria y marcó un hito importante en esta lucha que llevan a cabo desde hace años. Sin embargo, las posturas de los distintos convocantes me llevan a una pregunta: ¿porqué no podemos acompañarlas?. Varios argumentos se esgrimieron para ello. Que querían evitar a los violadores, a los pajeros y otras yerbas en el caso de aquellas que iban con sus tetas al aire, mientras que otras posturas invitaban claramente al acompañamiento varonil. En el caso de la primera, hay algo cierto: si hoy día todavía hay varones que no entendieron que la mujer tiene la sartén por el mango y no respetan cuando dicen no ante cualquier propuesta, resulta aceptable esta posición pero también la segunda tiene su acierto: se podía haber hecho un paro con varones y no limitarlos a que realicen las tareas femeninas para que vayan a marchar.

Desde hace años, abogo por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito. De allí, la gran importancia del proyecto de ley sobre Interrupción Voluntario del Embarazo (IVE) elaborado por la compañera Myriam Bregman, junto con las distintas organizaciones feministas. Se trata de garantizar el derecho a abortar a aquellas mujeres que deseen hacerlo en un hospital público. Desde luego, la Iglesia puso el grito en el cielo y volvió a aparecer la chica del bebito, hija de Alberto Rodríguez Varela, quien fuera ministro de Justicia durante la dictadura genocida bajo el mandato de Videla. Nada extraño en una sociedad conservadora e hipócrita que alienta la vida por un lado y por otro, después critican a las madres solteras porque tienen hijos, con la excusa que lo hacen para cobrar planes sociales…

Se trata de respetar el NO de las mujeres ante lo que sucede con su cuerpo. Ellas deciden. Inclusive, en el caso de las mujeres con discapacidad mental leve que, en general, son víctimas de la violencia intrafamiliar y luego, cuando se enteran del embarazo, estalla el escándalo con el consiguiente riesgo para ellas. Y es algo que no fue mencionado en el medio de la ola de reclamos que se escucharon.

Ni Una Menos

Otra problemática que tiene el género femenino son los feminicidios y los travesticidios. No existe respuesta estatal al respecto. Ni policial, ni judicial. Ya sabemos lo que ocurre en las comisarías y en los juzgados. Reinan los prejuicios antes que tomar en cuenta la palabra de una mujer. Y se exponen a preguntas que, cuando menos, son inquisitorias para lograr que desistan de hacer la denuncia. Si tienen éxito, apenas les otorgan una perimetral al acosador, la cual generalmente es violada con facilidad y ni hablar, de las redes de trata amparadas por el poder de todo tipo.

Hoy día, nuestra juventud varonil no ha entendido que debe dejar de insistir ante el No. Las propuestas indecentes son moneda corriente en una sociedad patriarcal, como la nuestra, que reduce a la mujer como un mero objeto de deseo sexual. Pero no podemos perder de vista que patriarcado y capitalismo van de la mano, porque el segundo ha distribuido los roles del hombre y la mujer. Por eso es importante tener en cuenta que la solución pasa por la destrucción del sistema burgués.

Nuestra sociedad no reacciona ante cada asesinato de mujeres. Está tan naturalizado como las golpizas que reciben. Son tan seres humanos como los varones. El algo habrá hecho es una consecuencia de la dictadura genocida y se perpetúa en materia de género. La hipocresía es moneda corriente, a punto tal que se caracteriza a las féminas por su pollera o su escote. Para pensarlo…

El rol de los varones

Lo que debe cambiar es precisamente como jugamos los varones ante las mujeres. Muchos insisten con coger a la primera cita. Otros, si ellas se hacen rogar, siguen insistiendo. Pero tenemos que entender que su NO es NO. Y respetar su decisión porque son personas capaces y pueden decidir su destino.

Debo confesar que nunca tuve suerte con las mujeres. No tengo la mejor figura. No soy el hombre que desean y si encima, le sumamos la discapacidad ello hace que se alejen. Hasta perdí la costumbre de la labia. A veces, quieren sacarme a bailar como si fuese un monigote. Pero no sé bailar, por ejemplo… Sí tengo el respeto por ellas y por eso dicen que no muerdo, que no soy peligroso. Por ello suelo tener amigas, pero novias jamás. Que hay recuerdos que flotan en mi mente, es cierto… Mi defecto es comparar y allí todo se va al diablo.

Regordete, con unas cuantas canas y desconfiado como todo hipoacúsico, no soy el modelo ideal para ellas. No pierdo las esperanzas. Alguna aparecerá en el medio de la militancia o de mi círculo de amigos. Aunque estoy cómodo con mi soledad, tampoco es bueno que ande solo.

Tres reflexiones para pensar. El debate está abierto. Y veremos si todavía el vetador serial no pone palos en la rueda, al prestar oídos a la Iglesia. Por supuesto, tampoco podemos olvidar del negocio del aborto clandestino, que es muy grande y tiene muchas influencias. E invito a los varones para ponernos las pilas y dejar de acosar a las minas. Que ellas decidan. Es lo mejor que podemos hacer, al igual que acompañarlas en sus reclamos.