Entre alegrías y tristezas Matías, de Familiares y Amigos de Luciano Arruga; Vanesa Orieta, hermana de Luciano y Ana Braghieri, mamá de Clemente Arona, en la previa a...

Entre alegrías y tristezas

Con Vanesa Orieta y Ana Braghieri

Matías, de Familiares y Amigos de Luciano Arruga; Vanesa Orieta, hermana de Luciano y Ana Braghieri, mamá de Clemente Arona, en la previa al acto homenaje en Venado Tuerto.

Pasó poco más de un mes. La alegría y la satisfacción por haber estado en Venado Tuerto para el acto por los 15 años del asesinato de Clemente Arona se desmoronó pronto. El 17 de este mes conocíamos la aparición de Luciano a través de las palabras pronunciadas en la conferencia de prensa que se llevó a cabo en el CELS.

Combo fatal si lo hay, con sensaciones encontradas, para alegrarme con un reencuentro con Ana Braghieri y con un encuentro con Vanesa Orieta, luego esa noticia no tan inesperada me abrumó. No pude escribir, salvo algunas líneas a las pocas horas de producida y me llamé a silencio para respetar el duelo de los Familiares y Amigos de Luciano Arruga.

Pude alegrarme con mi ejemplar de "¿Intelectuales entre preguntas?", del colega venadense Andrés Sarlengo, cuyo epílogo es de mi autoría y participar, como uno más, de un acto tan urgente como necesario. Como también aprender de esas dos mujeres, cuyo coraje y valentía son indiscutibles, ante las tragedias que soportaron y soportan en el medio de un sistema clasista.

Fue un instante. Un momento. Dos días plenos. Con la visita a Sandro Arrién en San Eduardo. Donde charlamos y mucho. Luego, los preparativos del acto y compartirlo entre todas y todos. Terminé exhausto. Pero la satisfacción me duraba: había cumplido el compromiso asumido un mes antes.

Pero el cachetazo del 17 fue tremendo. Lo reconozco. Pero algo habíamos hablado allá con Vanesa sobre la causa. Con dientes apretados y su frágil cuerpo, estaba dispuesta a seguir la pelea por la verdad. Sin embargo, nunca hubiésemos podido imaginar la noticia que se acercaba.

Entre alegrías y tristezas pasó este mes sin comunicarme con ustedes. Pero no tengo dudas que seguirán acompañándome para seguir en la pelea. Contra las complicidades. Contra todas las impunidades. No está muerto quien pelea. Y la única lucha que se pierde es la que se abandona.

Por eso, sigo adelante aunque vengan degollando...