Racismo inmortal No es casualidad el título de esta nota. El pasado jueves se conmemoró el "Día del Maestro" con motivo del aniversario del fallec...

Racismo inmortal

Meta Bala

No es casualidad el título de esta nota. El pasado jueves se conmemoró el "Día del Maestro" con motivo del aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, a quien la historia oficial de Bartolomé Mitre bautizó "Padre del Aula" y cuyo homenaje suele ser reivindicado por la burguesía. Basta recordar la obligatoriedad de entonar el Himno a su persona en los actos escolares de la Ciudad de Buenos Aires, impuesta por el macrismo desde la gestión del Dr. Mariano Narodowski.

Pero también es reverenciado, en mayor o menor medida, por el kirchnerismo a través de la nueva historia oficial, de cuño revisionista, por su labor al frente de la Dirección General de Educación (de Escuelas) en la segunda mitad del siglo XIX, donde apenas aparece la faceta racista, xenófoba y discriminatoria del sanjuanino.

Sin embargo, sus ideas proclives al racismo, la xenofobia y la discriminación se han ido perpetuando a través del tiempo y forman parte del ideario de la clase dominante; antes, la oligarquía terrateniente y hoy, el poder económico local en alianza eterna con el imperialismo que sigue manejando los hilos de la marioneta nacional a través de los nostálgicos y actuales actores del neoliberalismo de los ' 90, el cual nunca se fue y amenaza con volver recargado después de las elecciones generales del año próximo.

Basta recordar algunos trazos de sus escritos para dar cuenta de ese ideario que, por supuesto, no se enseña en nuestras escuelas para rescatar al bronce, antes que al político, al periodista y al hombre liberal que esto afirmaba sobre los pueblos originarios: “¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. (“El Progreso”, 27 de septiembre de 1844) “Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos, sin poderlo remediar, una invencible repugnancia, y para nosotros, Colo Colo, Lautaro y Caupolicán, no obstante los ropajes civilizados y nobles de que los revistiera Ercilla, no son más que unos indios asquerosos, a quienes habríamos hecho colgar y colgaríamos ahora, si reaparecieran en una guerra de los araucanos contra Chile, que nada tiene que ver con esa canalla”. (Extractado de: Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán, de Roberto Levillier, Madrid, 1926) o sobre los mismos gauchos: “Tengo odio a la barbarie popular… La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil… Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad? El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden… Usted tendrá la gloria de son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden… Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”. (Carta a Bartolomé Mitre, del 24 de septiembre de 1861) (1).

Otra expresión ligada a la pobreza y a la discapacidad, la denota esta frase del discurso pronunciado el 13 de septiembre de 1859 en el Senado de la Provincia de Buenos Aires: “Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer”. (1).

Era el pensamiento de una generación que miraba a Europa y en particular, al Imperio Británico que se consolidó con las presidencias de Avellaneda y del genocida Julio Argentino Roca.

Volvemos al siglo XXI y este ideario sigue en nuestra clase dominante, en nuestra burguesía, de la mano de la construcción mediática a raíz de hechos de "inseguridad". No es novedad que nuestra clase media afirme los valores sarmientinos. Ocurre que la institución escuela, como aparato ideológico del Estado, se ha ocupado que así se perpetúen. Por eso no extrañan, por ejemplo, las expresiones del Super Berni al culpabilizar a los inmigrantes por los delitos que ocurren, desde el mismo kirchnerismo o del actor Ivo Cutzarida, que vuelve a promover el meta bala de Ruckauf.

Sin embargo, los prejuicios del siglo XIX siguen vigentes. Toda aquella persona que no se ajuste a las normas y valores del capitalismo debe ser combatido y desechado para beneficio del "poder de la clase culta". No debemos olvidar que justamente el prejuicio es el fundamento del racismo, la xenofobia y la discriminación.

El secretario, casi ministro, de Seguridad olvida el Informe Anual 2012 del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP), en el cual se manifiesta que el 5% de la población carcelaria es oriunda de países limítrofes y de Perú y otro 1%, de otros países. Como siempre, al igual que el inefable Mauricio Macri, la culpa es de los de "afuera". Más racismo y xenofobia es imposible.

Por otro lado, el actor que mencionamos declaró en varios programas televisivos que "corta la bocha. Al tipo que sale armado a robar hay que hacerlo mier... A mí qué carajo me importa la razón por la cual vos salís y matás. Yo te quiero muerto o preso" y propuso su colaboración: "Si me necesitan, tantos los intendentes de Sergio Massa, como los de Mauricio Macri o los de Daniel Scioli, tengo ganas de juntar a los chicos de los barrios más marginales y leerles un par de cosas que a mí me hicieron bien, como por ejemplo, los consejos del Martín Fierro a sus hijos y algunos párrafos del Evangelio". (2).

Sin dudas, existe un racismo inmortal. Nuestra clase media en lugar de pensar como tender una mano para colaborar con los pobres, prefiere la muerte lisa y llana de éstos y en el caso de aquellos que les roban, arman un Fuenteovejuna como ocurrió con David Moreira en Rosario.

Ahora bien, frente a esta problemática nos queda el sabor amargo que, mientras se continúe perpetuando el ideario sarmientino, el racismo, la xenofobia y la discriminación gozarán de buena salud. Al Estado y a la sociedad no le interesa "cortar la bocha" para erradicar estas ideas. Solamente le interesa el "capitalismo en serio". Así estamos...

NOTAS:

(1) Ver en El "Maestro" en palabras (Puntal.com.ar): http://www.puntal.com.ar/imprimir_noticia_portal.php?id=101081

(2) Ver en Emocionado, Ivo Cutzarida lanzó su propuesta contra la inseguridad (Infobae) - http://www.infobae.com/2014/09/12/1594385-emocionado-ivo-cutzarida-lanzo-su-propuesta-contra-la-inseguridad