Genes simbólicos

Plazoleta Raymundo Gleyzer - Paternal

A veces suelo preguntarme sobre que me ha llevado a lo periodístico. En parte, fue la militancia por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad y ello es entendible desde mi condición de hipoacúsico. Pero también, como bicho curioso, siempre he tratado de buscar la verdad de lo que ocurre y de aquello que nos molesta. Ello me obligó a buscar un modelo que me permitiera hacerlo.

Soy del ' 63 del siglo pasado y eso explica muchas cosas. Pero no es todo. También soy nacido y criado en Paternal para, luego, ser llevado al centro geográfico de la Reina del Plata. Cualquiera de nosotros bucea en lo familiar, pero se olvida del contexto socio - histórico en el que vivió. Todavía recuerdo aquella infancia en la calle Espinosa, los enormes baldíos, el lechero con su carro verde y las carreras de autitos en el cordón de la vereda. Pero no olvido aquella Unidad Básica de la esquina con la calle Trelles, la peluquería de Don Jesús y el comité del PC en la calle Dickman.

El primer par de zapatos ortopédicos por mi pie plano vino del gobierno peronista del ' 73. Eso no lo olvido jamás. Y ciertas lecturas de la época tampoco. Mi geografía era delimitada por la Avda. Donato Álvarez, Juan Agustín García, la Avenida San Martín, la Avenida Álvarez Jonte y Espinosa. Ese era mi mundo de pibe. Y lo añoro, no tengan dudas.

Barrio obrero. Kelube en la misma cuadra de mi casa. Vecinos sencillos. Y el potrero de enfrente, aunque no sabía ni pegarle a la pelota. Era un tronco hecho y derecho.

Llega la dictadura y la mudanza. Otro mundo. Otras caras. Otras palabras. Nunca imaginé que iba a descubrir cosas en estos últimos años. Siempre leí y escribí. Alguna vez me enamoré. Pero el pasado siempre vuelve de alguna manera.

Buscando un modelo periodístico, encontré a Rodolfo Walsh y lo leí. Fue el fundamento para parte de mi escritura futura. Podemos decir que fue mi primer gen simbólico. Pasa el tiempo y surge la posibilidad de hacer televisión en Barricada TV. Otro gen iba a descubrir hace ya unos años: Raymundo Gleyzer.

Y justo me entero que una de las esquinas donde vivía se transformaba en la Plazoleta que lleva el nombre del documentalista desaparecido. Y hace muy pocos años, supe que formó parte de la promoción del año 1971 de la Escuela de Comercio Nº 3 "Hipólito Vieytes", donde estudié y dí clase, cuando se entregaron los diplomas que se les negaron junto a Eduardo Capello, Felipe Vallese y otros militantes de los ' 70. Por supuesto, me mató la curiosidad.

Mirando los documentales de Raymundo, aprendí donde debe estar la cámara para dar cuenta de las luchas. Su obra fue pionera y tiene una inusitada vigencia, desde "Swift", con la denuncia de los obreros acerca de la contaminación con plomo a "Los Traidores", acerca de la burocracia sindical.

Dos genes simbólicos fueron los que alimentaron mi ser periodístico, sin olvidarme del Che y de Jorge Massetti. Pero Ray iluminó la forma de hacer mi programa Incluyendo en Barricada TV, dando voz a quienes no la tenían o diciendo aquellas verdades que el capital oculta a cada instante.

Y no tengo dudas que fueron, son y serán esos genes no biológicos, los que me guiaron y me guiarán en el futuro de mi praxis periodística. Si bien hoy suelo escribir poco, prefiero hacerlo con rigor informativo y contrastando las fuentes. Pero también alzaré mi voz contra las injusticias, porque jamás voy a quedarme callado y alguna vez han intentado hacerlo. Son los gajes del oficio.

A 39 años de la desaparición de Walsh y a casi 40 de lo acontecido con Gleyzer -faltan pocos días para que ello acontezca- no podía dejar de relatarles todo esto. Forma parte de mi ser, de mi esencia tan particular y especial que me hace distinto. Y como decía Pablo Neruda, "podrán cortar las flores, pero jamás la primavera" para seguir soñando y luchando, como bien definió Galeano, con la utopía, la que nos lleva a seguir caminando en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

Entre Ático, Alfredo Grande y yo

Profe en Atico 30 Años

Foto: Nora Salas

Termina mayo y casi me olvido. El pasado 1º del corriente tuve la oportunidad de participar en el panel de comunicación social que tuvo lugar en el festejo de los 30 años de Ático - Cooperativa de Trabajo en Salud Mental, gracias a la invitación que me hiciera el compañero Alfredo Grande.

Y nada menos que junto a dos grandes de los medios alternativos, como lo son Oscar Castelnovo, de Agencia Para La Libertad y Fernando Tebele, de La Retaguardia, cuyas agendas siempre tienen algo en común en mi blog Gacetillas Argentinas. No soy especialista en cárceles, pero me conmueven las historias que surgen de la lucha de los familiares de los presos y de los internos mismos, y tampoco suelo realizar entrevistas como las que llevan adelante en la radio de Mataderos porque, ahora, me cuesta demasiado.

Pero algo fluye entre Ático, Alfredo y yo. Es algo que no puedo explicar. O por lo menos, no es tan fácil de hacerlo. En enero cumplí 13 años de periodismo alternativo, entendido como aquel que es opuesto a lo hegemónico, al que lleva la voz cantante de la cultura represora. Y lo llevé adelante desde Cromañón. Empezó con la ayuda a familiares que buscaban a sus hijos y luego me llevó a crear Gacetillas Populares que, después de un hackeo, se transformó en Argentinas.

Esa corriente se llama anticapitalismo y antiimperialismo que se traduce en el combate contra la cultura impuesta por el capital, a través de sus variadas formas y métodos que bien explica Grande en sus artículos que publica en la Agencia Pelota de Trapo. Pero tampoco puedo olvidar que hoy escribo gracias a ese compañero que supo darme una mano en el peor momento de mi vida y eso para mí vale mucho.

Otra corriente es la militancia consecuente que siguen haciendo las y los compañeros de la cooperativa de Colegiales. No es casual que hayan elegido el cooperativismo como modo de trabajo y de vida. Todavía no sé como integrarme a ella. No soy psicoanalista ni psiquiatra. Apenas soy un docente y militante por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad que todavía no dejé nada para el futuro, salvo el blog en donde intento dar una pincelada de la realidad argentina, latinoamericana, cubana y en lo posible, del mundo en el cual vivimos.

No puedo dejar de agradecerle a Alfredo. Si bien no estoy en ese estado hiperactivo -y me cuesta horrores seguir adelante- al menos puedo escribir simples líneas para dar a conocer lo que pasa. Y trato de ponerle el pecho a las balas del capital que me siguen sacudiendo. Ya no doy clase, pero me abruma la angustia de no poder estar en un aula y a la vez, advierto que necesito parar la máquina.

Pero no puedo dejar de luchar contra el genocida más respetado de la historia. Y más aún, cuando se ensaña con quienes no tienen posibilidad alguna de defenderse. De allí que no pude con mi genio aquel domingo, Día de las y los Trabajadores, para dar cuenta de lo que sucede con el colectivo más vulnerable de la sociedad, el cual integro.

Fue una jornada por las y los que tienen discapacidad como también por ese periodismo alternativo que llevo adelante. Y no queda más que agradecer a quienes lo hicieron posible. No es poca cosa para alguien que sigue luchando a pesar de todas las dificultades que sigue enfrentando.

Muchas gracias a Ático y a Alfredo Grande. Lo hicieron posible y allí estaré cuando me necesiten.

Militar, convocar y marchar

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Hace un tiempo atrás leía un comentario en Facebook acerca de la militancia, la convocatoria y la marcha, con respecto a la marcha del pasado 24 de marzo. Y como bien me decía una compañera, no te guardés nada de nadita... Es cierto, suelo ser diplomático y evito discutir, más allá que lo tengo prohibido por prescripción médica, pero a veces es inevitable.

Y como le tenía prometido a Cachito Fukman, quien no tiene que ver con lo mencionado anteriormente, creo que es necesario aclarar el porqué de mi nula militancia en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, y de la figuración de mi blog Gacetillas Argentinas como convocante a la mencionada movilización.

Simplemente sucede que los horarios de las reuniones de dicho espacio coinciden con mi salida de mi horario laboral en el colegio donde aún trabajo y a ello, debe sumarse que mi precaria condición de salud no es estable debido al tratamiento que estoy haciendo. Por otra parte, siempre estuve en ese bando y Gacetillas Argentinas también. No va a ser la primera vez que se convoca a una marcha o se la difunda desde mi blog y que no pueda concurrir. El clima, también, suele hacerme pasar por jornadas embromadas que impiden mi presencia física. Por supuesto, el compañero de la Asociación de Ex - Detenidos - Desaparecidos me respondió que ya lo sabía.

Distinto fue el caso de la Campaña Nacional contra las Detenciones Arbitrarias, convocada por CORREPI y luego tomada como un nosotros por las organizaciones que concurrieron a la marcha del pasado 22 de abril con motivo de la conmemoración del 25º aniversario de la detención, tortura y muerte de Walter Bulacio.

De las cuatro reuniones, asistí a tres de ellas pero no pude ir, por el motivo que he mencionado antes, a la de la Comisión de Redacción. Fue comenzar a militar una causa, cuyas consecuencias se van extendiendo cada vez más y que también afecta a las personas con discapacidad, aunque no lo parezca.

Militar, convocar y marchar puede ser tomado como una implicación en continuado. Es participar en las reuniones para, luego, convocar y marchar. En esta oportunidad pude hacerlo porque todo coincidía. Desde el horario a la modalidad de trabajo. Hasta concurrí a la conferencia de prensa en la Legislatura porteña.

Siempre fue mi preocupación la participación de las personas con discapacidad. No es fácil que ello ocurra en el colectivo que integro por mi condición de persona con discapacidad auditiva (y algo más, agregado hace un tiempito). Desde el transporte inaccesible a los escasos lugares para marchar en cada una de las convocatorias, se va destiñiendo el intento que algunas y algunos realizan. Por dicha razón, muchas veces, los esfuerzos son individuales más que colectivos aunque ello tiene otras causas más profundas que exceden a esta nota.

La Campaña Nacional contra las Detenciones Arbitrarias va a continuar. La marcha del 22 solamente fue el puntapié inicial. Y el documento consensuado lo explica claramente. Pero hay un dato en él que no es menor. Por primera vez, en muchos años, la discapacidad fue mencionada explícitamente al referirse a los afectados por el aparato represivo del Estado.

Desde luego, en cada una de las reuniones no ví a ningún representante de aquellas organizaciones que dicen defender los Derechos Humanos de las personas con discapacidad. Tal vez estarán más ocupadas en conseguir el subsidio de turno o la ubicación acomodaticia en los organismos estatales de asesoría, más que de contralor.

Y para mí fue un lujo. El respeto, la comprensión y la paciencia por parte de muchas y muchos compañeros, desde CORREPI al resto de las organizaciones participantes, fue algo que me conmovió. Y mucho más de lo que puedan pensar. De allí que tenga que agradecerlo. Porque fue mucho esfuerzo y sobre todas las cosas, porque me hicieron sentir uno de ellas y ellos. Más no puedo pedir.

Me acuerdo que alguien me preguntó, antes de integrarme a la cabecera (hasta ese punto fue el aprecio), si no venía alguien más conmigo. Simplemente le respondí que soy un medio. Un bloguero con discapacidad que se anima a luchar en solitario, mientras millones de argentinas y argentinos con discapacidad siguen siendo presas del puntero de turno o de la organización que supuestamente los representa. Luego tuve el placer de ser acompañado por los compañeros del SIPREBA. No hablamos mucho. Lo indispensable para participar de la marcha.

Marché porque estaba convencido, porque sabía que a Walter lo mató la policía y porque también el colectivo que integro suele ser afectado por las viles acciones de los uniformados de todos los colores. No distinguen entre un sordo y una persona con discapacidad mental leve. Ahí tenemos a Cristina Díaz Alem, enfermera de neonatología con discapacidad motriz, procesada por la represión en el Borda mientras los planificadores y ejecutores están sobreseídos o en libertad.

Ojalá que pronto se sumen otros integrantes del colectivo. Es más, las y los convoco a participar en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia o en esta Campaña. Y también a comenzar a organizarse por su propia cuenta. La defensa de nuestros derechos como colectivo tiene que ser realizada desde un nosotros y no, desde lo individual.

Desde aquí, mi agradecimiento a la Dra. María del Carmen Verdú y al resto de las y los compañeros por dejarme militar, convocar y marchar. Tal vez sea el inicio de una nueva etapa, retomando el legado de José Poblete, para reorganizar lo que quería: la unión y organización de todas las personas con discapacidad.

Luchando por el 33 y la discapacidad

Profe en Pantallazo ENACOM

El pasado lunes 18 de abril estuve participando de la jornada político - cultural convocada por Interredes, en ocasión de la presentación de las carpeta técnica de Barricada TV, Pares TV y Urbana TV, como un militante más de la comunicación comunitaria, alternativa y popular pero también por los derechos de las personas con discapacidad.

Apenas bajé del subte, me encontré con una pertinaz llovizna que me obligó a refugiarme en algún techito cercano o en una de las puertas de la Legislatura porteña debido al uso de mis nuevos audífonos. A pesar del mal clima, hubo una buena concurrencia de medios y de periodistas que permitió llevar a cabo la actividad. El pequeño gazebo cubrió, como pudo, la transmisión en vivo llevada adelante por las y los compañeros de Pares TV.

Y quedó claro que, a pesar de la lluvia, somos muchas y muchos los que continuamos la lucha por el 33% del espectro para los medios alternativos y populares, como también que el 33 es de Barricada TV aunque Magnetto siga ocupando ilegalmente la banda que le corresponde a la televisora comunitaria de Almagro que transmite desde IMPA. Son dos 33 que significan mucho para mí, porque si algo he venido batallando es el lugar para que las televisoras y las radios comunitarias tengan su lugar tal como lo estableció la parcialmente derogada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual; y porque Barricada TV es mi casa, pues fue el único medio que asumió el compromiso de poner al aire Incluyendo, el programa sobre discapacidad que conduzco por dicha emisora.

Mientras diversos dirigentes de las más diversas expresiones políticas iban pasando por el gazebo, iba advirtiendo que ninguno habló algo acerca de la necesidad de poner al aire las temáticas referidas a la discapacidad y a otros colectivos excluídos, como los pueblos originarios. Sigue vigente aquella columna de Incluyendo en donde expresé que "la discapacidad no tiene lugar en la agenda política". No es un dato menor. Ocurre que las televisoras comunitarias son aquellas que llegan a los barrios, a los lugares más pobres y alejados de nuestro país. ¿Se imaginan que vean mi programa en las villas de la Ciudad de Buenos Aires?. De eso solemos hablar cuando nos referimos a la masificación de nuestros contenidos. Que lleguen a todas y todos. Ni hablar de los barrios humildes de la Reina del Plata y de las principales ciudades de nuestro país. En ellos, las radios cumplen un rol fundamental para la difusión de las problemáticas y, a veces, de sus soluciones.

Por eso tuve mi lugar casi al final de la transmisión. Estar en Barricada TV es otro mundo, más allá de las diferencias que nos puedan separar. Es más lo que nos une. Es la conciencia acerca de la existencia de un colectivo sistemáticamente excluído. Porque no se trata solamente de denunciar las insolencias del poder sino también brindar las herramientas a las personas con discapacidad y sus familiares para que puedan ejercer sus derechos. Los que les corresponden y les son retaceados por quienes tienen la obligación de cumplirlos y hacerlos cumplir de acuerdo a la normativa vigente.

Queda claro que sigue la lucha. Jamás se termina. "El capitalismo es el genocida más respetado de la historia", afirmó el Che. Y mientras transito la mitad de mi vida, la mitad de mi muerte, parafraseando a Alberto Cortez, cuando mi cuerpo y alma ya responden cuando pueden, y no cuando uno quiere, prefiero seguir luchando por los dos 33 y la discapacidad; prefiero morir de pié, y no de rodillas...

Militancia y discapacidad

Disc-lucha

Muchas repercusiones tuvo la nota Marché..., en las redes sociales, con motivo de mi participación en la marcha del pasado 24 de marzo, a 40 años del golpe genocida. Y las esperaba, teniendo en cuenta lo que he relatado en ella. Sin embargo, además de comentar algunas de las ideas de compañeras y compañeros con o sin discapacidad, intentaré esbozar algunas ideas sobre la militancia política y social de los integrantes del colectivo con el fin de alentar su participación en esta coyuntura donde serán los más perjudicados por las últimas medidas económicas, con respecto al incremento de precios de la canasta familiar y la insuficiente cobertura socio - sanitaria, al igual que el escaso monto de las pensiones y jubilaciones que perciben.

Con respecto a la marcha del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, debo aclarar que siempre he tratado de hacer una cobertura propia, pero esta vez, además del homenaje a las y los luchadores con discapacidad detenidos - desaparecidos, me he encontrado con que mi cámara de fotos no funcionaba, no disponía de una filmadora y la grabadora de audio portátil, en honor a la verdad, no sé que tiene pero le cuesta funcionar. Por eso preferí tomar algunas imágenes de compañeras y compañeros de los medios alternativos para ilustrar mis notas, pero no lleva mi propia mirada acerca de lo que ocurrió. Y por si fuera poco, siempre estuve cerca de la cabecera para ello en cada movilización que participaba.

Desde luego, aprovecho para agradecer las palabras de Gustavo Robles, del Partido Comunista de los Trabajadores y de Estela Pereyra, del PRT. Ambos han demostrado esa particular sensibilidad que los caracteriza. Pero no me puedo partir en dos. Los aprecio en el fondo de mi alma y puede ocurrir que alguna o alguno se sienta mal porque no marché con ellas y ellos. Como conozco, aunque sea de vista, a varias y varios compañeros prefiero la cabecera que une a todas y todos.

Otras palabras me llegaron más profundo. "Recordar a mi madre que era mirada despectivamente cuando hacia flamear las banderas del Che o de Victor Jara, solo por ser evidente paciente psiquiátrica, creo que hay muchas cosas que cambiar, una de ellas los egos y absurdas vanidades de lugares prioritarios que muchos quieren ocupar para la apariencia". Fueron escritas por la compañera Paula Fojo, a quien conocí en el Acampe Qom durante el año pasado, reflejando una realidad que siempre se esquiva: la de las personas con discapacidad mental. Pero tampoco se olvidó de una compañera como Claudia Blanco, quien sigue filmando cada marcha a pesar de su discapacidad motriz: "Tenemos a una cumpa que se encarga de filmar y hacer entrevistas que tiene problemas en su pierna y no puede caminar rápido, el 25 se cayó en un pozo saliendo de una reunión en Pañuelos en Rebeldía... Así tantos y tantos que quieren acercarse y x todas estas razones no pueden". Y lo que afirma es otra realidad: nuestras veredas porteñas y las de muchas ciudades del interior de nuestro país no están hechas para quienes tienen movilidad reducida y me animaría a ampliarlo al resto del colectivo. Por ejemplo, un sordo con Síndrome de Menière, donde su equilibrio pende de un hilo; un ciego, que no siempre logra advertir el desnivel de una baldosa o un hipoacúsico, como quien esto escribe, cuya estabilidad no es la deseable por su misma patología. Ello lo podemos ampliar a las personas mayores y mujeres embarazadas pues, en ambos casos, no tienen el equilibrio necesario por sus propias condiciones.

Entre corredores y cercos

Hay varias razones por las cuales las personas con discapacidad tienen una escasa participación en las movilizaciones. Son muchas, pero vamos a esbozar algunas de ellas. La primera, es la ausencia de seguridad para poder marchar en forma cómoda y sin dificultades, y la segunda, es la notoria cooptación de las organizaciones que, en teoría, "aducen" representar al colectivo o a una comunidad de éste, cuando en realidad hablan por izquierda y cobran por derecha.

Con respecto a la primera, dependerá del nivel de conflicto que pueda preverse en cada marcha y así lo comentaba el Pela Lo Iácono: "Este año se armó bien la columnita protegida de la cabecera y la gente cuando se le explicaba que las personas más fundamentales de la cabecera son de promedio 90 años entendían lo que de otra manera sería un "desmedido operativo de cordón" por decirlo de forma grosera. Hay muchas cosas que corregir pero lo basico está que todos conspiramos juntos para que la cosa salga bien...". Se sabía que esta conmemoración de los 40 años del golpe no iba a ser riesgosa -aunque nunca falta alguna o algún inadaptado- por lo cual el corredor dispuesto por la organización fue lo más atinado. Pero también muchas y muchos colegas del periodismo también tienen que empezar a respetar las reglas. Se "matan" por una foto o una nota con algunos integrantes de la cabecera y ello impide, como ocurrió, organizar el paso de la marcha. Y lo digo con todo respeto, para que nadie se ofenda.

Distinto sería el caso, si pudieran existir corridas en el camino. No va a ser la primera ni la última vez que ello ocurra ante una provocación o una embestida represiva. Y el compañero y colega ya mencionado así lo aclaraba: "Justamente eso falta mejorar y asegurar que no haya corridas, no puede ni debe haberlas y si las hay, garantizar que toda la gente pueda estar allí tranquila...". Es otra cuestión para pensar. Ya sea una vía de escape o bien, preservarlas con un cordón detrás de la cabecera para que tengan tiempo de salir del choque o represión que pueda ocurrir. Son ideas que habrá que ir trabajando entre todas y todos en esta coyuntura de luchas compartidas en el medio de despidos masivos y tarifazos cruentos.

Marché...

Marcha EMVJ 2016 - Entrada a la Plaza 2

Como uno más. Ni siquiera me detuve en la Plaza de los Dos Congresos, antes de llegar a la cabecera de la marcha, porque me iba a demorar en llegar y además, algo me iba a distraer demasiado: lo artístico y lo cultural suele ser devorado por mis ojos con avidez y rapidez. Mientras iba en el subte, los recuerdos me sacudían a cada instante. La escuela militarizada, los Falcon verdes que iban y venían, y el famoso redondel con la frase "El silencio es salud" en el Obelisco fueron algunos de ellos. Otros iban formando un caleidoscopio borroso en donde el pasado se aproximaba demasiado al presente.

El clima ayudó y el cuerpo, esta vez, me acompañó en esta marcha tan especial. No era cualquiera, pues constituyó el símbolo de un rechazo al mayor genocidio de la historia argentina y la renovación de la lucha por los Derechos Humanos de hoy, que siguen amenazados por las detenciones arbitrarias y el protocolo antipiquetes.

Cuando quise entrar al perímetro de la cabecera, me lo negaron. Tuvo que intervenir el compañero Carlos Lordkipanidse, de la Asociación de Ex - Detenidos - Desaparecidos, para ello. Al mismo tiempo, trataba de calmarme porque estaba cerca de estallar. Otra vez, parece que las personas con discapacidad somos peste. Luego, se acercó la amiga y compañera Diana Gallardo a saludarme y a conversar un poco conmigo. Fue la tabla de salvación. Fue el remanso que me permitió encontrar cierta paz en el medio de los cánticos que provenían de la columna gigantesca del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

Para quienes pensaron en la cabecera, tal vez, que me metía para robarles protagonismo les digo que se equivocan. Algo de eso he olido en algún momento de la marcha. Ocurre que, en esta oportunidad, no iba como periodista sino como militante tal como lo he mencioné en la nota "No marcho con cualquiera". Cada vez que las y los fotógrafos requerían sacar la tradicional foto, salí del foco de sus cámaras. Porque no me interesa una foto. No me interesa la fama. No me interesa ser célebre. Lo que realmente me importa es colaborar para que la memoria siga viva y no se la  anestesie en el olvido programado y pergueñado por quienes fueron, y son, los verdaderos genocidas de ayer y de hoy.

Sí marché en ese pequeño gran corral por seguridad. Porque no saben, los que pensaron que iba a ser un Figuretti cualquiera, que las personas con discapacidad deben tener un espacio amplio por donde circular. Así rescaté a un compañero en silla de ruedas que, acompañado por su esposa, estaba en el medio de la columna y pudo entrar conmigo. Sin embargo, a poco de andar y palmear con fuerza, se fue. Pero intuyo las razones por las cuales se retiró. Sucede que sentir la incomprensión es algo fuerte y también es algo que debemos erradicar en las marchas de todo tipo para que el colectivo de las personas con discapacidad pueda participar en este tipo de actividades callejeras. Después de todo, con las dificultades que supone movilizarse para muchas y muchos integrantes del colectivo, tampoco iban a ser una gran cantidad. Y no se debería olvidar, sobre todo para las organizaciones políticas y sociales, que tenemos una población con discapacidad constituída por más de 7.000.000 de argentinas y argentinos más sus parientes y amigos. Es un capital político y social que no debería ser despreciado.

Marchando

Como viene ocurriendo, el kirchnerismo volvió a obstaculizar el ingreso de la columna del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Pero esta vez, además de creerse los dueños de la histórica Plaza, fueron funcionales al macrismo y a los cómplices del imperialismo, quienes festejaban el festival de despidos, paritarias con techo y devaluación junto a Obama. Después dicen que son nacionales y populares.

Pero se iban sumando las sorpresas. Primero, apareció Osvaldo Bayer, en silla de ruedas por su edad y sus recientes accidentes caseros; luego, Mirta Baravalle y Elia Espen, Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora. Y como si fuera poca cosa, desde la nada misma, se hizo presente Nora Cortiñas, la querida Norita...

Osvaldo Bayer en Marcha EMVJ 3

Foto: Christian Madia

Si bien el historiador y escritor estaba cerca mío, no me quise acercar. No me faltaban ganas de saludarlo, al igual que a las Madres. Pero la nube de cámaras y de colegas iba poblando de inquietud a Osvaldo. Me dí cuenta. Como escribió en su artículo "A los 40 años", venía de una seguidilla de actividades. Lo abrumaron. Y eso no se hace. Al menos, esa es mi modesta opinión aunque no les guste a alguna o alguno.

Y tal como estaba previsto, asistió Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, a quien tuve el honor de invitarlo a participar del Seminario de Derechos Humanos y Educación que organicé, en el año 2002, en el Instituto Superior del Profesorado "Dr. Joaquín V. González" para el Departamento de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Mientras estaba con el compañero en silla de ruedas, se acercó, lo abrazó a él y también me sumé a ese abrazo. No tuve tiempo de decirle nada. Creo que entendió perfecto quien era o a lo mejor, lo más probable, no me recordó.

Marcha EMVJ 2016 - 9 DE JULIO - 2

Foto: Christian Madia

Nuevamente doblar hacia la izquierda y entrar por la 9 de Julio para llegar a la Diagonal Sáenz Peña. Y desde allí, entrar a la Plaza. Todo un desafío, cuando estaba ocupada por las columnas del Nuevo Más, del MST y del Partido Obrero que habían participado de una convocatoria del Bloque Piquetero Nacional.

Mientras iba caminando despacio, esquivando latas de gaseosa, botellas de agua aplastadas y algunas cañas que andaban por el pavimento, me iba acordando de cosas. Asaltaron mi mente, aquellas intervenciones de Adriana Calvo durante las marchas y también el recuerdo de las y los compañeros con discapacidad detenidos - desaparecidos. Ese fue el impulso para seguir andando hasta llegar a la meta que todas y todos queríamos.

Más allá de algunas pequeñas escaramuzas, llegamos y entramos a la Plaza. Iba cayendo la noche, mientras se leían las consignas y al final, el documento consensuado. Faltaba poco para terminar la lectura, pero el cuerpo ya me estaba pidiendo retirada. La misión estaba cumplida. Ahora me queda hacer mi parte con ese viejo proyecto de libro sobre esas personas que, aún con sus deficiencias físicas, también lucharon y por supuesto, hacerles el homenaje que les corresponden a 40 años del golpe porque, en realidad y me permito recordarlo, el genocidio continúa... Por goteo, por hambre, por el extractivismo y el saqueo de nuestros recursos naturales, por la represión policial e institucional que no perdona a ningún luchador, tenga o no discapacidad y por la política económica y social que, junto a la entrega para arreglar con los fondos buitres, nos condena a la explotación perpetua.

Solamente me queda, para terminar esta nota, el agradecimiento al compañero Lordkipanidse y a la compañera Diana Gallardo. Gracias a ambos pude marchar. Y eso no es poca cosa, en medio de la irrelevancia social y estatal para personas con discapacidad como quien esto escribe....

No marcho con cualquiera

Marcha EMVJ 2015

Aunque el título de esta nota pueda denotar un sectarismo subyacente, en realidad, es un pensamiento que nace de mi propia conciencia y de mi condición de clase ante las burdas manipulaciones acerca de una fecha tan sensible para las y los argentinos como lo es el 24 de marzo. Ocurre que entiendo necesario que se respete la historia y a quienes lucharon por otra Argentina en tiempos álgidos y volátiles, pero también se debe marchar con esa coherencia entre el pensar, el decir y el hacer.

No soy sectario, pero no me olvido del arrebato de la bandera de los Derechos Humanos por una alianza electoral que le dejó servida en bandeja la Casa Rosada, por soberbia y ambición, a los gerentes de las transnacionales.

No soy sectario, pero no me olvido de Jorge Julio López y Luciano Arruga. Sobre el albañil, dijeron que "estaba en lo de la tía" y sobre el pibe que no quiso robar para la policía, se prefirió investigar a la familia antes que a la Bonaerense. Y quienes hoy convocan a una "unidad", jamás abrieron la boca sobre ambos.

No soy sectario, pero no me olvido de la sanción de la ley antiterrorista, por esa alianza electoral que pretendió instalar un "protestódromo" y que ahora se complementa con un protocolo antipiquetes, basado en esa misma idea alocada e incubada por la soberbia.

No soy sectario, pero no me olvido del gatillo fácil y de las muertes de jóvenes y adultos a manos de las policías provinciales, como tampoco de las discapacidades producidas en nuestras cárceles. Basta con leer el Informe Anual de CORREPI para darnos cuenta de lo primero, como también las estadísticas oficiales del Ministerio de Justicia que no contemplan las cuestiones de discapacidad pues omiten la cantidad de internos con discapacidad, adquiridas con anterioridad a su detención como aquellas producidas como producto de su encierro.

No soy sectario, pero no me olvido del ninguneo y de la invisibilización de las personas con discapacidad en forma sistemática, retaceando y demorando prestaciones socio - sanitarias, incluyendo la expedición del Certificado Único de Discapacidad, el cual tampoco es emitido para quienes están en situación carcelaria.

No soy sectario, pero no me olvido del odio hacia los pobres y su pobreza; antes, con el capitalismo "serio" y ahora, con la "pobreza cero", eufemismo para encubrir el genocidio por goteo a través del hambre y del desabastecimiento de hospitales, tanto de insumos como de recursos humanos.

No soy sectario, pero no me olvido de los pueblos originarios, arrojados al precipicio de su exterminio para la ampliación del sojalismo y erradicarlos como si fuesen la peste.

No soy sectario, pero no me olvido de la precarización laboral y de los despidos masivos en los ámbitos públicos y privados, lo cual también incluye a los escasos trabajadores con discapacidad, quienes tampoco tienen oportunidades en el sector privado por aquellos mitos empresarios del "que faltan mucho" y "no podemos gastar en accesibilidad".

No soy sectario, pero no me olvido de la burguesía que alentó el golpe del ' 76 y su continuidad en democracia, porque son los aliados eternos de todos los imperialismos; primero, del británico y luego, del yanqui.

No soy sectario, pero no me olvido del extractivismo y del sojalismo alentado por quienes nos robaron nuestras banderas y que esos nuevos gerentes, ahora, pretenden continuarlo “cumpliendo con la ley”, olvidando que dichas actividades producen una gran cantidad de discapacidades producidas por la megaminería y las fumigaciones aéreas, y que pretenden mitigarlos con simples hospitalitos y salitas.

No soy sectario, pero tengo memoria y en mis retinas, todavía está esa energía que emanaba de la compañera Adriana Calvo, que ya no está entre nosotras y nosotros pero que sigue viva en cada movilización por Julio López y en cada 24 de marzo.

No soy sectario, pero tengo sangre en mis venas y recuerdos que me carcomen, porque soy del ' 63 y esa fue una de las generaciones que estuvo en Malvinas.

No soy sectario, por eso este 24 marcho con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia para honrar la memoria de los caídos en combate y en particular, de los grandes olvidados: las personas con discapacidad desaparecidas.

Y como siempre, me encontrarán adelante de la cabecera de la marcha por una simple razón: preservar mi estabilidad para seguir caminando. Esta vez no iré como periodista, sino como militante por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad e invito a todas y todos aquellos con discapacidad para que me acompañen pues será la oportunidad para que, alguna vez, nos visibilizemos como colectivo en lugar de darle de comer al puntero de turno.

Como siempre, nos vemos en la lucha y en la calle, como debe ser...